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Deportes

Lecumberri: "Escuchar el himno de España fue lo máximo, de otro mundo"

El palista del Náutico se colgó la medalla de oro en el Mundial de Hungría tras vencer en la final de K-4 1000. Ahora se prepara para el Campeonato de España.

el 24 jul 2014 / 21:57 h.

Ramón LecumberriEn su primera participación como internacional español, Ramón Lecumberri, palista del Náutico, ha alcanzado la gloria. A sus 16 años, está acostumbrado a saborear las mieles del triunfo. En los últimos meses se ha colgado todo tipo de medallas en multitud de competiciones. Este fin de semana en Hungría, la meca del piragüismo, ha logrado el mayor éxito de su corta pero laureada carrera deportiva. En las aguas del embalse de Szeged se ha proclamado campeón del mundo júnior en K-4 1.000. «Es el título más importante que he conseguido hasta el momento. Cuando me fui a entrenar a Asturias, mi meta era conseguir un puesto para un Campeonato de Europa. Al final he conseguido un oro en un Campeonato del Mundo. Fue todo muy especial. No es lo mismo ganar representando a un club que representando a tu país. Escuchar el himno de España fue lo máximo, de otro mundo. Era mi primera regata internacional al ser juvenil del primer año y la he aprovechado a la perfección», comenta el palista del Náutico, que ha sido el único andaluz  presente en la competición. El cuarteto español que, junto a Lecumberri, completaban el gallego Cristian Silva y los asturianos Pedro Vázquez y Pelayo Roza cuajó una gran actuación en las rondas clasificatorias, lo que propició que se metieran directamente en la final. «Teníamos en mente hacer el mejor tiempo en las series para evitar las semifinales y llegar más descansados al domingo. Nos tocó luchar con los australianos, que llegaban también muy fuertes. Tuvimos un duro cara a cara con ellos sobre todo en el último tramo. Fue una eliminatoria sufrida»,  rememora el piragüista sevillano. En la final, los españoles partieron desde la calle cuatro. Tras ocupar la segunda posición al paso por los tres primeros parciales de la prueba, lograron el triunfo en un apretado desenlace sacando una ventaja sobre Rusia de tan sólo 268 milésimas. «Sabíamos que la embarcación rusa iba a ser nuestro principal rival, siempre son muy rápidos. Habíamos planteado llegar bien colocados a los 500 metros para apretar en la recta final y tirar de lo que nos quedaba a cada uno», desvela Lecumberri, que reconoce que los últimos metros fueron una auténtica guerra: «Ganamos de forma muy ajustada. Al ir en la parte trasera no me di cuenta de que habíamos ganado hasta que los compañeros empezaron a levantar los brazos. Fue Pelayo el que nos cantó la victoria. No sé ni cómo pude celebrarlo. No me quedaban fuerzas para nada. Cuando llegamos al pantalán, todos lloramos de alegría». Fundamental en el triunfo ha sido el trabajo en equipo: «En la embarcación nos compenetramos a la perfección. Estamos muy unidos. Ver el esfuerzo que realiza un compañero te estimula para dar lo mejor. Llevamos entrenando juntos muchos meses. Vamos al mismo colegio y vivimos en la misma residencia. Somos una auténtica familia». El flamante campeón del mundo se muestra ambicioso de cara al futuroy tiene claro su próximo objetivo a largo plazo: «Quiero volver a conseguir plaza para el Mundial del año que viene y, si es posible, colgarme una medalla individual en la modalidad de K-1. En mi categoría estoy siendo el mejor durante toda la temporada. Espero mantener la línea para representar a España el año que viene y, si se puede, repetir el éxito de este año». Con este resultado, el deportista sevillano devuelve a los responsables técnicos de la selección española la confianza depositada en él cuando fue llamado para formar parte de la concentración permanente del equipo júnior en Asturias. El chico de oro del Náutico llegaba a casa a principios de semana. El recibimiento en el aeropuerto de San Pablo estuvo a la altura del logro cosechado. Para Lecumberri fue una auténtica sorpresa.  No faltaron los cánticos ni las pancartas que portaban familiares, amigos y compañeros del club. Nada más aterrizar recibió incluso la llamada de felicitación del alcalde, Juan Ignacio Zoido. Sin descanso para saborear el triunfo en tierras húngaras, Lecumberri se entrena estos días en las aguas del Guadalquivir preparando el asalto al Campeonato de España: «Me hace mucha ilusión entrenar con mis compañeros del club para afrontar ese nuevo reto. Estoy disfrutando mucho estos días porque se entrena con menos presión y más suelto». La cita será dentro de cuatro semanas en la localidad asturiana de Trasona, donde ha estado ejercitándose todo el año.

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