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Lo jondo como terapia y salvación

En cierta ocasión me dijo un psicólogo que les recomendaba escuchar cante jondo a sus pacientes, a poder ser en reunión. Es una terapia infalible. Cómo, si no, puede explicarse que una bailaora ya vieja, con más goteras que un sombrajo, salga a bailar...

el 15 sep 2009 / 21:53 h.

En cierta ocasión me dijo un psicólogo que les recomendaba escuchar cante jondo a sus pacientes, a poder ser en reunión. Es una terapia infalible. Cómo, si no, puede explicarse que una bailaora ya vieja, con más goteras que un sombrajo, salga a bailar en una fiesta y no le duela ni un músculo. Lo he comprobado conmigo mismo. Hace unos años era el hombre más infeliz del mundo, sufría hasta llorar por los rincones y creía que la miel de la vida no estaba hecha para mi paladar. Cuando ya no podía más, cantaba encerrado en una habitación y por la mañana salía nuevo a la calle. Así todos los días durante años. ¡Y cómo cantaba! En ocasiones me rompía la camisa como hacen los gitanos cuando un cante les hiere el alma. Ahora no canto apenas porque soy más feliz que un rucho. Y cuando lo hago, la verdad es que sueno mu gaché. Cuando el aire te falte, cuando no veas la luz, cuando llores por los rincones, canta lo jondo aunque no sepas. ¡Uff!

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