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Lopera ratifica ante el juez que 23 oponentes le amenazaron de muerte

El máximo accionista del Betis incide en que se concentraron todos los miércoles durante un año frente a su vivienda de Sevilla maltratándole, sin dejarle "salir de mi casa".

el 22 oct 2009 / 15:26 h.

Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla. Sala de vistas número 9. 12.30 de la tarde. Preside la honorable jueza Elvira Alberola. A un lado, Manuel Ruiz de Lopera y su abogado, Manuel Castaño. Enfrente, los defensores de los 23 aficionados denunciados por presuntos insultos y amenazas de muerte a Lopera en la noche del 23 de diciembre. En los asientos, insuficientes, ellos. Son béticos que cada miércoles acudían a la calle Jabugo a protestar por la gestión del dirigente y que aquel martes le cantaron algunos villancicos digamos sarcásticos. Es un juicio de faltas.

El consejero delegado es el primero en intervenir. "¿Pero cómo iban a cantar villancicos, si me querían matar? Estas personas no cantan ni en la iglesia", espeta. Luego identifica a quienes cree que estaban allí y se centra en Cayetano García de la Borbolla, miembro destacado de Por Nuestro Betis (PNB), y una señora de la que asegura que "era la que organizaba el coro". Lopera afirma que su familia acabó atemorizada y que tenía que estar en casa "a las cinco de la tarde". Pero las cámaras que hay en su domicilio-oficina no aportan ni una prueba: "Aquel día no funcionaban", alega el denunciante. Uno de sus escoltas, también su único testigo, aclara después, mal que bien, que en general no funcionan nunca.

La defensa de los denunciados considera demostrado que García de la Borbolla no estaba allí. Uno de sus testigos es precisamente un amigo con quien estuvo cenando aquella noche. Y mientras el denunciante se escuda en el atestado policial, la otra parte replica que la denuncia es "a bulto, indiscriminada", y que no hubo insultos ni mucho menos amenazas. Incluso refieren que el atestado no es tal, sino "un parte de intervención policial en el que se acredita lo que dice el denunciante, no lo que dicen los manifestantes".

La sesión se alarga: que si aquel día llovía o no llovía, que si hay unas fotos de la concentración y Castaño no se fía de que fuesen del acto en cuestión... Y mientras la jueza, con evidente hartazgo en su rostro, seguramente piensa que hay causas mejores por las que montar un juicio, la defensa de Lopera pide al fin una multa de 20 euros diarios durante quince días para dieciséis de los 23 denunciados; los otros siete quedan absueltos automáticamente. Tres horas y media después de empezar, la magistrada declara el caso visto para sentencia. Lopera, acusado de usar el juicio para "desacreditar a PNB", recuerda que "aquí lo que vale es la declaración de la policía". "Y la policía ha dicho que me llamaban hijo de puta, maricón y cabrón", espeta. "Por allí pasó la esposa del señor Lopera dos veces con el coche y no pasó nada. ¿Eso es amenazar?", ha relatado antes uno de los denunciados. Fuera del juzgado, otras personas increpan a Lopera. Hay quien incluso lo llama "palangana". Y el Betis, séptimo en Segunda.

El máximo accionista del Betis, Manuel Ruiz de Lopera, ha ratificado hoy ante un juez su denuncia contra 23 oponentes que, según sus palabras, se concentraron todos los miércoles durante un año frente a su vivienda de Sevilla con amenazas de muerte y maltratándole, sin dejarle "salir de mi casa".

Lopera ha acudido como denunciante al juicio de faltas celebrado en el juzgado de instrucción 1 de Sevilla contra 23 miembros o simpatizantes de la plataforma Por Nuestro Betis, para los que ha pedido una multa por amenazas, coacciones, injurias y vejaciones.

El juicio se ha desarrollado en un ambiente de tensión, pues denunciante y denunciados han coincidido en una abigarrada sala de vistas y la juez les ha llamado la atención en varias ocasiones por los comentarios que hacían ambas partes y por lo que ha denominado "miradas intensas" que han intercambiado.

En su declaración, Lopera ha afirmado que identifica perfectamente a los denunciados porque entre agosto de 2008 y el mismo mes de 2009 se concentraron todos los miércoles frente a su vivienda de la calle Jabugo de Sevilla "maltratándome y sin dejarme salir", dijo.

Según ha dicho, los denunciados le insultaban con palabras como "cabrón, hijo de puta o golfo", intentaban meterse en su vivienda y le amenazaban de muerte y con golpearle, lo que le obligaba a recogerse a las 6 de la tarde y no volver a salir.

También le decían "Lopera danos las llaves", porque según ha explicado "querían que les diera las acciones del Betis gratuitamente".

Aunque Lopera ha extendido su denuncia a todo un año, la juez ha dejado constancia de que solo se enjuician los insultos proferidos el 23 de diciembre de 2008, cuando los manifestantes fueron identificados por la Policía.

El máximo accionista del Betis ha identificado especialmente a un abogado del que, sin embargo, todos los demás acusados han asegurado que no se encontraba allí aquel día, y a una de las tres mujeres procesadas, de la que ha dicho que "era la que organizaba el coro".

Los acusados han negado haber proferido insultos o haber cortado el tráfico pero han reconocido que aquel día se concentraron cantando villancicos, acompañados por una guitarra, con letras alusivas "en tono irónico" a la situación del Betis.

También han opinado que no estaban manifestándose ante el domicilio particular de Lopera, sino ante lo que ellos consideran "el centro de poder del Betis, donde se firmaban fichajes y se atendía a la prensa".

Los acusados han defendido su "derecho democrático a protestar" por la situación del Betis y han dicho además que "en esa calle es normal que cuando pasa algún bético vocifere".

En la vista, no han faltado alusiones a la causa abierta en otro juzgado de Sevilla contra Lopera por su gestión del club, abierta por la Fiscalía a instancias de los grupos opositores, respecto a lo que Lopera ha dicho que "aunque ustedes estén personados, nosotros tenemos la conciencia muy tranquila".

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