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Los Ferrari rugen en el Gran Casino Aljarafe de Tomares

No era la fábrica de Maranelo ni estaba Fernando Alonso con su nuevo casco rojo diablo. Pero a la escudería italiana del caballo rampante no le hace falta los grandes circuitos de Fórmula 1 para rugir como siempre.

el 24 oct 2009 / 13:41 h.

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Sólo le bastó con ocupar los aparcamientos del Gran Casino Aljarafe de Tomares para brindar por los 25 años de vida del Ferrari Testarrosa, Más de medio centenar de Ferraris y algún que otro deportivo de marcas como Aston Martin o Porsche asistieron a la primera Gymkhana Ferrari en España, un evento que atrajo a cientos de amantes del motor.

Uno de los más atentos era Alejandro, que con diez años ya sabe qué será de mayor: diseñador de coches. Su hermano, Diego, hace las labores de ayudante, fotografiando cada detalle de los Ferrari para que sirvan de inspiración a la futura estrella del motor. A su lado, su padre, Diego Llerena, disfruta de su afición por estas joyas del asfalto, que valen hasta 300.000 euros. Sin duda esta pasión de los pequeños es heredada, como se percibe por la gorra de la escudería del padre. "Es un regalo que me trajo cuando vino de la fábrica de Maranelo", explica mirando a Luis O'Connor, otro sevillano que, al igual que se fue a Italia, se dio un salto al Aljarafe para ver el carrusel de Ferraris, que luego se pasearon por Tomares. "En el museo de allí hay coches más antiguos, pero aquí hay mucha variedad", aclara mientras señala a un Ferrari Dino, que fue de los más fotografiados. Y razones no le faltan: es una gama creada en honor a un hijo de Enzo Ferrari, que falleció con 24 años.    

Diego y su familia son testigos del único incidente del día: un Aston Martin golpeó a un Ferrari rojo -lo había de muchos más colores-. "Le ha roto el spoiler trasero", explican con tono experto. A pocos metros, otro fue más explícito. "Si no lo arregla el seguro, le saldrá caro, aunque dinero tendrá, ¿no?", pregunta a un amigo. "Seguro", le contesta.   

Pero quedó en anécdota, porque "el caballito es el caballito y es lo importante", según José Hernández, un vecino de Sevilla que fue con su mujer, Lola Oliva. No se perdían ni un instante del circuito que debían realizar estos bólidos, que tenían que sortear en zig zag unos conos y, después, que el copiloto encestara pelotas de tenis en unos cubos con el vehículo en marcha. Después del concurso se dieron una vuelta por las calles del municipio hasta la avenida de Blas Infante, donde permanecieron expuestos hasta media tarde.  

Algunos le achacaron falta de emoción al concurso -el lugar era algo pequeño y no se podían hacer derrapes-. Incluso algún que otro conductor lamentó no haber tenido la oportunidad de quemar un poco de ruedas. "Ha sido un poco light, pero muy divertido", reconocen Miguel Ángel León y Javier Fernández, piloto y copiloto de uno de los Ferrari participantes. Pero la organización lo tenía claro: ya era emoción ver el Ferrari Testarrosa, que "para muchos es el mejor coche del mundo", según Enrique Ramallo, director de Eventos de la Asociación Española de Propietarios de Ferrari, que organiza el evento junto al casino.

De la misma opinión es también José Román, que llegó de Dos Hermanas para poder cumplir una ilusión: estar rodeado de Ferraris. "Qué pena que no tenga dinero para comprarme uno", suspiraba. Seguro que no fue el único que pensó eso mismo. 

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