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Los imputados por violar a una niña en Isla Cristina se acusan unos a otros

Dos de los siete menores presuntamente implicados declararon como testigos, y no como procesados, al no tener la edad mínima penal, fijada en 14 años, en el momento de los hechos.

el 13 abr 2010 / 19:04 h.

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Uno de los menores acusados de la violación de una niña de 13 años en Isla Cristina.
El juicio contra siete menores de edad de Isla Cristina (Huelva) acusados de violar y vejar a otra niña de 13 años arrancó ayer con el testimonio de los implicados. Ninguno de ellos reconoció su participación en los hechos, pero todos ellos acusaron a los demás miembros de la pandilla, a los que situaron a ciencia cierta en la playa próxima al recinto ferial de la localidad donde supuestamente se cometió la agresión, en plenas Fiestas del Carmen, el pasado julio. "Se han implicado los unos a los otros y se sitúan en el lugar de los hechos, con lo cual están corroborando lo contado por la víctima", señaló ayer Bárbara Royo, abogada de la menor violada, a la salida de la primera sesión en el Juzgado de Menores de Huelva.

 

De los siete implicados en los hechos, sólo cinco, de entre 15 y 17 años, están siendo procesados, al tener más de 14 años cuando cometieron el presunto delito de violación; desde que se procedió a su detención, están custodiados en varios reformatorios. Los otros dos, sin embargo, eran menores de 14 años en aquella noche del 19 de julio cuando se denunciaron los hechos, por lo que, atendiendo a la Ley del Menor, no se les puede imputar ningún delito. Estos dos chicos, que viven libres en Isla Cristina sin ningún tipo de sanción, acudieron también ayer a declarar, pero sólo en calidad de testigos.

El padrastro de la pequeña agredida, Fidel Canela, denunció ayer nuevamente que la niña se siente "aterrorizada" cuando se cruza con ellos por las calles del pueblo. "Si los ve, se esconde detrás de un coche o en una tienda, porque sabe lo que le hicieron", aseguró. "La niña dice cosas como que se quiere morir, no duerme, no descansa y está cada día más violenta, muy brava. Todo esto le ha desbaratado la vida", lamentó el tutor de la menor, quien sostuvo que las amenazas de las familias de los procesados contra la chica son "constantes" y que en Isla Cristina se han producido hechos similares a la agresión de su hijastra "que nadie se atreve a denunciar por miedo". La tensión de estos días, añade, ha provocado varias crisis de ansiedad en la madre de la niña.

La acusación particular reclamó ayer penas de entre cinco y ocho años de internamiento, según la edad penal de los acusados, además de una indemnización civil y una orden de alejamiento para que no puedan acercarse a la víctima. La abogada añadió que reclaman, además, que cuando queden en libertad sea bajo vigilancia. "Se está pidiendo lo máximo, pero es lo lógico, nos avalan sus propias declaraciones, porque su implicación es suficientemente participativa como para tener penas elevadas si fuesen mayores de edad", añadió Royo. A su entender, la culpabilidad está clara porque hay todo un "arsenal probatorio" como para que los indicios se eleven a pruebas "y los cinco menores sean condenados".

Por su parte, la Fiscalía de Menores apoya la petición de entre cinco y ocho años de internamiento para los adolescentes, a los que se les imputa por seis delitos de agresión sexual, así como a cinco años de libertad vigilada.
los hechos. Lo que ocurrió aquella madrugada, a juicio del fiscal, es que los siete chavales le hicieron una encerrona a la niña, que iba caminando con sus amigas en plena feria.

Pese a que la chica tiene una leve discapacidad psíquica, sus compañeras la dejaron sola con dos de los ahora acusados -al ser conocidos de su instituto- y se marcharon a casa mientras ella seguía hacia la playa. El resto de los presuntos agresores, como sostuvo desde el principio la madre de la niña, estaba escondido y se abalanzaron sobre ella al verla sola. Supuestamente, "la arrastraron a la playa e hicieron con ella lo que quisieron, bajo amenazas, hasta que la soltaron", sostiene Germana Artiel, la madre de la niña, quien sostiene que la menor llegó a casa en estado se shock, "como ida", con moratones y la ropa rajada. Tras escuchar lo ocurrido, la madre denunció los hechos en el cuartel de la Guardia Civil esa misma tarde y de inmediato llevó a la pequeña al hospital Infanta Elena de Huelva, donde se le realizó un examen médico que confirmó las agresiones sexuales. Desde entonces, las amenazas a la niña son constantes.

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