viernes, 19 abril 2019
09:46
, última actualización
Local

Los líos de faldas de Berlusconi

Los comentarios machistas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, han vuelto a dejarle en evidencia ante la opinión pública. Il Cavaliere, que se jacta de ser un latin lover, intentó lavar su imagen ante varias ministras españolas el pasado jueves, pero uno (y otras) se metieron en un nuevo charco.

el 16 sep 2009 / 08:37 h.

TAGS:

Los comentarios machistas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, han vuelto a dejarle en evidencia ante la opinión pública. Il Cavaliere, que se jacta de ser un latin lover, intentó lavar su imagen ante varias ministras españolas el pasado jueves, pero uno (y otras) se metieron en un nuevo charco.

Nada más empezar su comparecencia junto al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, Berlusconi salió al paso de una pregunta sobre sus escándalos sexuales con una afirmación: "Soy el mejor presidente que ha tenido Italia en sus 150 años de historia". Esta declaración podría ser la perfecta continuación de otra perla que dejó la semana pasada, por si a alguien no le había quedado claro: "Los italianos quieren ser como yo".

GOBIERNO ROSA

Estas excusas tienen, lógicamente, un problema o metedura de pata previo que solucionar. El pasado año afirmó que el Gobierno de Zapatero -donde hay nueve ministras- era "demasiado rosa", algo que no sentó bien entre los pasillos de Moncloa. Aún así, intentó arreglarlo -con nefasto resultado- definiéndose como el presidente de "un país de casanovas y playboys" incapaz de poner en duda la capacidad de la mujer para ocupar puestos de alta responsabilidad política.

VILLA CERTOSA

Seguramente, el escándalo más sonado de Berlusconi durante este último año, obviamente con mujeres de por medio, fue el de la presencia de señoritas de dudosa reputación en su mansión Villa Certosa (Cerdeña) donde, por cierto, esta semana Rodríguez Zapatero tomó café. Aunque se habían escuchado muchas historias sobre la posibilidad de que hubiera prostitutas en casa del presidente, el rumor no cobró rango de veracidad hasta que el diario El País publicó unas fotografías en las que se veía al presidente italiano en su mansión acompañado por varias mujeres ligeras de ropa.

Pero Il Cavaliere volvió a defenderse ante la opinión pública diciendo que el conseguidor de mujeres Gianpaolo Tarantini las llevó a su mansión diciéndole que eran amigas suyas, sin saber que posteriormente algunas habían cobrado dinero por asistir. En otra fiesta similar en Roma, una de las chicas, Patrizia D'Addario recibió supuestamente 1.000 euros por pasar la noche con el "mejor" primer ministro italiano.

CASTING PARA LAS EUROPEAS

Las pasadas elecciones europeas del pasado 7 de junio también fueron otro gran escaparate para que Berlusconi dejara de nuevo buena muestra de que siempre intentará estar cerca de una mujer bella... y de su carácter machista. Aunque él lo calificó como una mentira, su partido Pueblo de la Libertad (Pdl) realizó un casting entre actrices y presentadoras de la televisión italianas -huelga decir que a cada cual más exuberante- para refrescar la imagen de su partido en el Parlamento Europeo.

CANCIÓN DE AMOR

Todos estos escándalos relacionados con las mujeres han ido subiendo como la espuma a raíz del divorcio de Berlusconi con su segunda mujer, Verónica Lario, con la que llevaba más de tres décadas casado. Ésta llegó a decir que dejaba a su marido porque frecuentaba "a las menores de edad" y "continuamente está haciendo el ridículo". Pero el primer ministro italiano, intentado hacer gala de ser un buen conquistador, le escribió una canción de amor para intentar que volviera con él. De momento, no ha tenido efecto alguno sobre Lario.

A pesar de todos estos escándalos, Berlusconi, de 72 años, continúa pensando que no habrá mujer que se le resista por muy joven que sea aunque para ello deba quedar en evidencia ante media Europa. Pese a todo y todos, el veterano político continúa teniendo el apoyo del 68,7% de los italianos. Ni los escándalos de corrupción pueden con Berlusconi y sus comentarios machistas y soeces.

  • 1