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Los puritanos

A lo largo de la Historia siempre hubo momentos en los que, ante una situación de decadencia, corrupción o despotismo, surgía un grupo de personas que pretendían hacer frente a la situación anteponiendo su conciencia a los peligros que pudieran correr. Sevilla tiene en su haber varios...

el 15 sep 2009 / 21:53 h.

A lo largo de la Historia siempre hubo momentos en los que, ante una situación de decadencia, corrupción o despotismo, surgía un grupo de personas que pretendían hacer frente a la situación anteponiendo su conciencia a los peligros que pudieran correr. Sevilla tiene en su haber varios de estos episodios: el movimiento erasmista y quienes se decantaron por el luteranismo en la primera mitad del XVI, los ilustrados del XVIII que terminaron siendo depurados por el absolutismo de Fernando VII, los krausistas que mencionábamos ayer, los republicanos de todas las tendencias fusilados, encarcelados o purgados por el Movimiento Nacional.

Cargaron con el peso de leyes injustas, padecieron la opresión y, aunque muchos de ellos no pudieran ya verlo, a la larga sus ideas -fueran religiosas, científicas o políticas- triunfaron porque en todas ellas había semillas de futuro regadas con su sacrificio. Todo lo contrario de lo que, dándoselas de mártires, han hecho esos padres -padres y madres- que han pretendido sortear la legalidad democráticamente plantada para imponer su voluntad, no en una asignatura, sino en un ámbito consagrado como intocable por el devenir de la humanidad: el de la objeción de conciencia.

Qué era la conciencia lo sabían todos los que sufrieron por sus ideas: medio santoral cristiano, Miguel Server, Galileo, Fray Luís de León, Blanco White, Mariana Pineda, Blas Infante, los Testigos de Jehová? y un larguísimo etcétera. Quienes han puesto a la venta su conciencia ante una simple materia escolar aun no han llegado al nivel civilizatorio que permitió a la sociedad hacer esa reserva. Han pensado que estaban en la facilonería de los últimos tiempos de la mili obligatoria. No son Los Puritanos, no han representado una ópera grandiosa; tan sólo una opereta de tres al cuarto.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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