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Deportes

Menudo papelón de Fer y Feli

David Nalbandian y Eduardo Schwank se imponen a la pareja española en tres sets.

el 03 dic 2011 / 17:21 h.

David Nalbandian y Eduardo Schwank celebran su triunfo en el partido de dobles.
No pudo ser. España no fue capaz de rematar la faena con un día de antelación y ya no podrá igualar la barrida (5-0) que endosó a la República Checa hace dos años en la final del Palau Sant Jordi. Y todo por culpa de un día nefasto de los doblistas de la Roja, que sucumbieron sin remisión.

Argentina se hizo con su primer punto en la serie tras un partido de dobles en el que la pareja española, integrada por Fernando Verdasco y Feliciano López, rayó a un nivel increíblemente bajo, como si fueran unos novatos, cediendo de manera muy desalentadora ante el dúo formado por David Nalbandian y Eduardo Schwank, que eran debutantes en la competición como pareja y que sin embargo evidenciaron una mayor cohesión y concentración, además de tener las ideas muchos más claras.
Los anfitriones no fueron capaces de adjudicarse ninguna manga (perdieron por 4-6, 2-6 y 3-6 en dos horas menos un minuto) pero es que ni siquiera lograron arrebatar el servicio a la dupla albiceleste y apenas gozaron de tres bolas de break que desaprovecharon para desencanto de la afición sevillana, que se marchó algo desilusionada y con razón, pues Fer y Feli no sólo no tuvieron su día sino que además carecieron de espíritu y de garra y opusieron muy poca resistencia a los adversarios.

Y eso que el arranque fue inmejorable, con el toledano sacando con determinación: cuatro primeros servicios dentro y juego en blanco. Pero la alegría en La Cartuja duró el tiempo de la rotación de los saques, pues Feliciano no pudo conservar el suyo (2-3) y a los argentinos les bastó esa rotura para llevarse el primer set en 39 minutos.

En el segundo la cosa fue a peor. Verdasco cedió su saque de inicio y Feliciano lo hizo a continuación. Entre medias, por fin el madrileño enlazó un par de winners y el dúo español amenazó con romperle el saque a Nalbandian, pero el propio Verdasco erró un mate franco.

Los argentinos, con Schwank muy firme en su servicio y en el juego de red y Nalbandian sólido desde el fondo, metieron la directa y se llevaron el parcial por 6-2. El joven de Rosario se convirtió incluso en el baluarte argentino, demostrando ser un especialista consumado, no en vano este mismo año fue finalista en Roland Garros formando pareja con el colombiano Juan Sebastián Cabal.

Con dos sets en contra, los españoles empezaron a bajar los brazos y con ellos la afición. Un nuevo break de salida sobre el saque de Feliciano pareció sentenciar, aunque en el sexto juego los locales volvieron a la carga sobre el saque del veterano cordobés y disfrutaron de dos opciones claras, pero Schwank, que había cometido un par de errores en la red, se desquitó y con una volea eficaz evitó que se crecieran los españoles.
Y es que si los argentinos no perdonaron las oportunidades de rotura (cinco de seis), los españoles no ganaron ninguna.

El último intento de remontar, con algún excelso punto de Verdasco, fue también en balde, pues Schwank no se descompuso y Feli volvió a ceder su saque (lo hizo cuatro veces de ocho) completando un partido horroroso el toledano, aunque el madrileño no le fue a la zaga y fue el encargado de cerrar el traspiés con dos fallos en la red.
idoneidad cuestionada. La derrota, por tanto, da esperanzas a los visitantes al tiempo que vuelve a sembrar la inquietud sobre la idoneidad de López y Verdasco, que tras esta derrota arrojan ya un balance negativo (6-7) en Copa Davis y señalan al dobles como el claro punto débil del equipo de Albert Costa.

No hay que olvidar, empero, que el toledano y el madrileño fueron determinantes en la final de Mar del Plata de 2008 y un año después fueron los encargados de sumar el punto decisivo ante los checos. Aunque en esta edición cayeron de forma humillante ante los franceses Llodra y Tsonga en las semifinales en similar debacle a la de ayer, a la que llegaban con un triste bagaje anual de dos victorias en once encuentros.

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