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Metal Gear Solid: Peace Walker: el maestro de la infiltración

Big Boss vuelve en plena forma y dispuesto a infiltrarse hasta donde haga falta con tal de mantener a Kojima Productions en lo más alto de la creación de grandes historias y buenos personajes para videojuegos.

el 17 jun 2010 / 19:48 h.

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La Guerra Fría bien caliente, la extenuante tensión global de la amenaza nuclear y un país débil y oprimido que pide ayuda desesperadamente. Demasiado tentador para que los chicos de Militaires Sans Frontières liderados por el mítico Solid Snake puedan resistirse a acudir al rescate.

El retorno de Big Boss a la acción es la secuela directa de MGS: Snake Eater, se desarrolla en 1974 y narra los acontecimientos tras la petición de ayuda por parte del gobierno de Costa Rica a la organización liderada por Snake para luchar contra un misterioso invasor mucho más peligroso de lo que podría parecer. El escenario perfecto para que el equipo de Hideo Kojima despliegue sus virtudes como creador de potentes argumentos que sostienen a personajes sólidos como siempre.

Esta continuación se presenta sin muchas fisuras y recupera algunos activos de otros títulos de la saga pero adaptados a la PSP. Así, los sistemas de control (acción, disparo y cazador) y combate (Close Quarter Combat) acortan el tiempo para recuperar el resuello en medio de la acción al potenciar características que marcan la acción portátil, como misiones cortas pero intensas, aderezadas con un innovador catálogo de combos y golpes que aumentan diversión y jugabilidad haciendo de Snake un tipo aún más letal a la par que pizpireto.

Y esto sin olvidar la esencia sigilosa de MGS que nos obligará, de nuevo, a maltratar nuestras piernas al tener que caminar en cuclillas para acabar con los acólitos de los a veces demasiado complicados jefes finales. En este sentido, ha sido un acierto la inclusión de misiones variadas y modos cooperativos que permiten que hasta cuatro jugadores colaboren para aprovechar las posibilidades del juego. Mención aparte merece la novedosa aparición de la llamada Mother Base, un lugar que recuerda a juegos como Starcraft y en el que podremos curarnos, recuperar fuerzas y mejorar nuestro nivel y el del armamento.

También nos servirá para llevar allí a los prisioneros con el sistema de evacuación Fulton, presente en Portable Ops, y una vez evacuados poderlos usar en nuevos modos de juego, incluidos algunos colaborativos online con hasta seis participantes.

Si bien las anteriores entregas de la saga MGS en la pequeña de Sony eran interesantes, Kojima Productions ha aglutinado en Peace Walker todo lo que ha hecho grande la serie de Snake en el limitado espacio de la PSP, algo meritorio. Y lo ha hecho superando las teóricas limitaciones que podría tener la portátil de Sony respecto a plataformas como PS3 o Xbox 360º y exprimiendo los grandes recursos argumentales y técnicos habituales en las creaciones de Hideo Kojima.

Es posible que su dificultad pueda resultar frustrante en determinadas ocasiones, pero tal vez eso añada incluso algo más de estímulo al jugador para superar los desafíos que plantea este título. Además, hace que la PSP gane más fuerza en el mercado portátil al añadir a su catálogo uno de los mejores juegos creados para la plataforma y que solamente le trae buenos augurios. Sigilosamente espectacular.

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