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Deportes

‘Cano’nizados en la tarde de la felicidad eterna

Cano e Isuardi guían a un soberbio Betis B hacia la panacea de Segunda División B (4-1). Los de Heliópolis neutralizaron un 0-1 en 45'. (VÍDEO DEL CUARTO GOL )

el 21 jun 2014 / 21:13 h.

(FOTOGALERÍA DEL PARTIDO) Era tarde de bochorno veraniego y las manecillas del reloj se consumían a la velocidad de la luz. De repente, el héroe de una manada de cachorros hambrientos surgía de una trinchera mugrienta de Tercera para, con un elegante giro de cabeza, batir al cancerbero rival y propagar el éxtasis por el graderío. El elegido del cuento era Kevin Lacruz, un chico tímido que lucía la camiseta del Real Betis Balompié. Desde ayer encumbrado a la categoría de mito en la prolija historia del filial. El conjunto de Óscar Cano, soberbio de principio a fin, neutralizó un 0-1 adverso en 45 minutos prodigiosos. Los mejores de la temporada. Un repertorio de virtudes en el momento en el que era necesaria la demostración de fe. Un terremoto de incalculable repercusión que liberó la energía suficiente para movilizar a un ejército de talentos en edad de formación. Isuardi, a pecho descubierto y con el rostro desencajado, celebra el 4-1. / Foto: Carlos Hernández. Isuardi, a pecho descubierto y con el rostro desencajado, celebra el 4-1. / Foto: Carlos Hernández. El Real Betis B había encajado un desalentador 2-0 en Los Arcos de Orihuela. En la soledad de aquel vestuario, una escuadra de imberbes se conjuró para ganarse el futuro. En una semana convulsa y repleta de noticias extradeportivas, la generación de oro maduró y cocinó un ascenso de enjundia. El retorno a Segunda División B. Óscar Cano, con las críticas adheridas a su diario, apostó por un 4-4-2 con Marc Mas e Ismael en la definición. La ausencia de Juanma, aquejado de un proceso febril, concedió el máximo protagonismo al catalán, sin fortuna ni acierto pese a su entrega. Los anfitriones ingresaron en el césped con el machete en la mochila. Las acciones de laboratorio amedrentaron al Orihuela, que esquivó el 1-0 gracias a las intervenciones de Emilio, excelente ante Lolo, y a la madera. En su única incursión de cierto peligro, y tras un error en el despeje y la marca de la zaga local, Vivancos firmó el 0-1. El escorpión paseó altanero sobre el césped, aún ajeno a la exhibición del segundo capítulo. _ML_3024 Los jugadores del Betis B celebran el final del encuentro. Foto: Carlos Hernández. Óscar Cano transmitió su fe y sus discípulos decidieron peregrinar por el desierto con un mensaje de esperanza. Lolo, obediente, cedió el testigo a Juanma, letal. En pleno asedio, Isuardi batió al meta oponente con un ajustado lanzamiento de falta. El Villamarín pulsó la tecla de emergencia y los apagafuegos decidieron lucir el traje ignífugo. E Isuardi, arquitecto colosal, dirigió la reacción. De sus botas y una acción de ingenio nació el 2-1 de Álvaro González. Eran minutos de frenesí. El Orihuela mordía en la yugular y los jóvenes talentos se rebelaban con la perseverancia de los elegidos. El filial identificó el pánico en los ojos vidriosos de su víctima y Cano eligió un 4-3-3. El granadino, foco de las críticas durante 44 jornadas para la diversión y el lamento, sacrificó a Sofian. Moyita asumió el protagonismo entre líneas. Varela perdonó antes de que el propio Moyita, de corazón ursaonés y ADN bético, firmara un sedoso centro al segundo palo, donde Juanma, con la puntita de la bota y el aliento de una grada preñada de esperanza, propiciaba un 3-1 demoledor. Era el minuto 74 y alguien desde Preferencia pidió clemencia. El B retó a la razón, a las matemáticas y a las decisiones de despachos con un descomunal despliegue físico. Álvaro González e Isuardi cocinaron el 4-1, aunque una decisión precipitada aplazó el éxtasis. La catarsis definitiva. El último hálito de vida que se congeló en una escena para el recuerdo. En un cabezazo que nadie identificó y que sólo los ausentes, aquellos que pueblan el cuarto anillo, supieron rematar al fondo de la red. Directo al corazón del beticismo. Pasaporte heroico hacia la Segunda División B. Óscar Cano lloraba desconsolado. E Isuardi gritaba. Y Montoya alzaba los puños en señal de victoria. Como Julio César. Como los emperadores de las Galias. Como los héroes de los cuentos. Como los elegidos por el destino. Una explosión de placer. Ficha técnica: Real Betis B: Javi Montoya; Kevin Lacruz, Caro, Sofian (Moyita, m. 70), Varela; Álvaro González, Carlos García, Lolo (Juanma, m. 45), Eneko; Ismael y Marc Mas (Isuardi, m. 54). Orihuela CF: Emilio; Álex, Urzaiz, Del Cueto, Carrión; Vivancos (Kike Mateo, m. 59), Fleky, Piñera (Espinosa, m. 82), Nacho (Alcolea, m. 46); Antonio y Tonino. Árbitro: Suárez Ramos, de Las Palmas. Amarilla al local Kevin; y a los visitantes Emilio, Álex, Urzaiz, Fleky, Antonio y Alcolea. Goles: 0-1, Vivancos (m. 25). 1-1, Isuardi (m. 56). 2-1, Álvaro González (m. 58). 3-1, Juanma (m. 74). 4-1, Kevin Lacruz (m. 94). Incidencias: 12.000 espectadores en las gradas del Benito Villamarín. Unos 200 aficionados visitantes.

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