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Deportes

Modos de sobrevivir

De las declaraciones de Norris y de las pocas palabras de Roth se desprende que el equipo técnico del CB Sevilla no tiene muy claro cómo revertir la situación.

el 03 nov 2014 / 10:34 h.

BILBAO BASKET - C.D. SEVILLA Byars intenta anotar ante la defensa de Mumbrú en el partido de Miribilla. Foto: EFE. De la confianza a las dudas; un día fidelidad al sistema y otro abrir la puerta a la posibilidad de un cambio, de contar con once jugadores a dejar caer que sería mejor jugar sólo con ocho o nueve. Del escaso minutaje de declaraciones que el equipo técnico del CB Sevilla ha proporcionado desde el comienzo de la temporada, se desprende que la senda hacia la recuperación del equipo no está del todo clara. El moderno concepto de hoja de ruta da la impresión de que ahora mismo está en blanco. Scott Roth insiste en tocar la misma tecla del piano con la esperanza de que un día deje de desafinar, pero para arreglar el instrumento es preciso abrirlo en canal y usar las herramientas que sean necesarias para cambiar lo que no funciona. Las declaraciones de Roth, después de los partidos ante el Spirou Charleroi y la Virtus Roma, dan la apariencia de que nada de lo que le ocurre al equipo le pilla por sorpresa. “Me ficharon para que hacer que los jugadores jóvenes al final del año sean mejores jugadores de lo que son ahora. A partir de diciembre o enero el equipo debe empezar a ganar partidos. Ahora mismo es más importante el desarrollo de los jugadores que las victorias”, dijo después en la rueda de prensa posterior al encuentro ante el conjunto belga en Eurocup. Si los cálculos del técnico estadounidense se cumpliesen, hasta la jornada diez (primera que se disputa en e último mes del año) no habría que esperar buenas noticias en la Liga Endesa. Demasiado tiempo como para que todo continúe en el mismo sitio dentro de la estructura del equipo. Repensar al base Resulta evidente que el equipo tiene problemas en la dirección. El cuerpo técnico ya percibió la cuestión a las primeras de cambio y es casi normal que en el quinteto siempre coincidan en pista dos de los tres jugadores que tienen el cartel de base en la plantilla (Jacob Pullen, Xavier Thames y Nikola Radicevic). Aunque pueden ocupar la dirección de juego; ninguno de ellos, por diferentes circunstancias, cumple, hoy, todos los requisitos exigibles para que ocupen dicha posición. El caso de Radicevic recuerda mucho a los primeros años de Tomas Satoransky en el equipo. El checo se mostró en sus primeros gateos en la ACB como un jugador inconsistente, que alternaba aciertos y errores, además de que adolecía de regularidad en su rendimiento. El ya jugador del Barcelona tuvo en Sevilla la ventaja de contar durante varios temporadas con la tutela de Earl Calloway. No hay entrevista en la que no mencione al estadounidense como un elemento fundamental a la hora de perfilar su personalidad en la pista. ¿Quién puede ejercer ese papel de tutor con Radicevic? Parece evidente que ni Pullen ni Thames encajan en ese papel. A día de hoy, tal y como se ha estructurado la plantilla, es Berni Rodríguez el hombre que puede ejercer de patriarca de los bases. Pese a que ha ocupado ese puesto en contadas ocasiones a lo largo de su carrera, su excelente lectura del juego le convierte, en ocasiones, en el base en funciones en la pista. José Luis Galilea acertó al poner un veterano en el elenco de pívot y otro con los aleros. Puede que no fichar a un base veterano haya sido un error de la dirección deportiva.

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