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Cultura

Musical de oportunidades

El Coro Meridianos, de niños del Polígono Sur de entre ocho y 12 años, cierra su primer curso con un concierto multicultural con el que romper tópicos y mostrar «el talento» del barrio.

el 13 jun 2014 / 00:51 h.

Niños del Polígono Sur durante el último ensayo al concierto que dieron sobre distintos ritmos del mundo en la sede del Comisionado. Niños del Polígono Sur durante el último ensayo al concierto que dieron sobre distintos ritmos del mundo en la sede del Comisionado. Josué tiene ocho años y conoce al dedillo las canciones de Malú y Violeta. Su pasión por la música –y su buen oído– le han llevado a formar parte del Coro Meridianos y el proyecto que Meridianos, entidad sin ánimo de lucro, desarrolla en colaboración con el Comisionado en el Polígono Sur desde el pasado mes de octubre. La iniciativa, dirigida a niños de entre ocho y 12 años, permite que pequeños como Josué superen sus problemas y crezcan en valores. «Desde que está en el coro habla mejor y no está tan tartajoso. Se nota la evolución. Me lo ha dicho el logopeda», señalaba ayer su orgullosa madre, Raquel, minutos antes de que se produjera el estreno absoluto de una función «llena de oportunidades y talento». El primer curso del Coro Meridianos echa el telón con buenas notas. Es la conclusión del concierto que ofrecieron anoche los pequeños alumnos en la sede del Comisionado para el Polígono Sur. El musical, titulado Un paseo por el mundo, puso sobre el escenario «todo el arte» y «las ansias de superación» de un barrio desfavorecido y bastante castigado por la crisis. De ahí que Meridianos se fijara en su población para «ofrecer oportunidades y abrir la puerta al talento», para a través de la música, inculcar valores como «disciplina, responsabilidad, sensibilidad, coordinación y trabajo en equipo». Alberto Alonso, responsable del proyecto Un gran talento merece una gran oportunidad, explicaba cómo ha sido el proceso:«Los primeros contactos con los centros escolares del barrio fueron en junio de 2013. En octubre comenzamos con los castings. Hicimos cerca de 300 pruebas, de las que casi un centenar de pequeños han demostrado tener altas capacidades musicales». Finalmente, el coro lo conforman 36 chavales de la zona, aunque en la función de anoche participó un grupo de 16. Entre los elegidos para esta fiesta de fin de curso estaban Josué y su hermana Saray. Ambos tuvieron que aprender las letras de distintas canciones, desde los sones sacros de las naves de la Catedral de San Marcos de Venecia al Caribe lleno de ritmo y de aires cubanos, pasando por los ritmos latinos y canciones populares con un toque del swing de Broadway: «Están encantados. Ensayan mucho y le ponen mucho interés», confesó Raquel, mientras que el director de este elenco de potenciales artistas –quién sabe si de ellos saldrá algún tenor o cantante pop de moda– realizaba pruebas de afinación junto al pianista Emilio Bautista. La clave es «paciencia» y «entusiasmo», reconocía Rafael de Carlos, director del coro y miembro del Coro de la Ópera del Teatro de la Maestranza. Los chavales aprenden los patrones básicos de interpretación musical –con coreografía incluida– y de paso se convierten en «referentes para otros niños del barrio». Una experiencia «positiva» en la dirección de «erradicar tópicos» y «alcanzar metas», por lo que se baraja la opción de una escuela. Algo que alabó la Comisionada para el Polígono Sur, María del Mar González, también presente en el acto. «Aquí hay arte y talento», subrayó González.

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