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Navidades de bajo consumo

Como, por desgracia, estamos viviendo un periodo de vacas flacas, sus consecuencias no podían resultar indiferentes en la cesta de la compra de estas fechas, en las que se suele hacer un derroche económico totalmente desproporcionado e irracional, alentados y alienados por un consumismo que se ampara...

el 15 sep 2009 / 20:09 h.

Como, por desgracia, estamos viviendo un periodo de vacas flacas, sus consecuencias no podían resultar indiferentes en la cesta de la compra de estas fechas, en las que se suele hacer un derroche económico totalmente desproporcionado e irracional, alentados y alienados por un consumismo que se ampara y aprovecha de una conmemoración de origen y espíritu cristiano, que ahora también parece que molesta a quienes, con argumentos de laicidad, reniegan de nuestras propias raíces culturales.

Vivimos en horas bajas, pues muchas familias se encuentran abocadas a situaciones que rayan o sobrepasan el umbral de la pobreza y miseria. Paro, incremento de hipotecas, endeudamiento, recesión, aumento del coste de la vida conllevan a la intervención solidaria de instituciones asistenciales que ven duplicados sus esfuerzos para atender a tanta situación de necesidad sobrevenida y que es consecuencia de una crisis, que incomprensiblemente hace sólo unos meses era puesta en duda por quienes deberían haber advertido de lo que se nos avecinaba, sin alarmismos, pero con sinceridad responsable.

Menos turrón, menos despilfarro y consumo, lo que también repercutirá negativamente en el sector comercial que verá sensiblemente reducidos sus ingresos, siendo lo cierto que muchos comercios, sobre todo pequeños comerciantes que se encuentran en situación límite, esperan poder recuperarse en fechas en las que tradicionalmente se dispara el consumo.

Mas, este año ni racional ni irracional, lo que se palpa es miedo y recorte del gasto porque la gente no tiene dinero, no se llega a final de mes y se prescinde de lo más prescindible, que empiezan a ser productos de primera necesidad, que suministran los voluntarios de Cáritas. Lo peor es que la crisis no ha tocado fondo, ya que el horizonte se tornará más gris cuando a los recién parados se lea agote la prestación por desempleo. En fin, al mal tiempo buena cara: Feliz Navidad.

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