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"Ni hay más Policía ni menos gorrillas"

Vecinos y vovis de Bami aseguran que la situación de los aparcacoches ilegales en la zona no ha cambiado. El Ayuntamiento asegura que las multas se han triplicado y se ha agilizado la tramitación pero es una "carrera de fondo" que el anterior goberno ni inició.

el 14 may 2012 / 19:03 h.

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"La Policía viene igual que antes y hay los mismos gorrillas". Es la opinión de los vecinos y los vovis -aparcacoches autorizados- de Bami, uno de los barrios donde más prolifera este fenómeno y cuya entidad vecinal acaba de dimitir en bloque ante las "presiones" sufridas por estos gorrillas y "la inacción" del Ayuntamiento , que prometió una aplicación estricta de la ordenanza de 2008 para tramitar efectivamente las multas y cobrarlas, permitiendo a la Policía requisar incluso en el momento el dinero recaudado (aunque ahora dice estar buscando la "garantía jurídica" para poder hacerlo).

 

Según el balance del Consistorio, en los cinco primeros meses del año se han impuesto 385 sanciones, frente a las 132 del mismo periodo de 2011, aún con el gobierno de PSOE e IU. Desde la llegada al poder del PP, hace un año, el número de multas asciende a 1.076 (292 en Bami) y, sobre todo, se han notificado la mayoría, 910. El atasco en la tramitación desde 2008 provocó que más de mil sanciones prescribieran y llevó al nuevo gobierno a anunciar la creación de una oficina específica para tramitar estas multas. Pero el delegado de Movilidad, Demetrio Cabello, reconoce que erradicar este problema "heredado" es una "carrera de fondo" en la que el anterior gobierno "ni siquiera atravesó la línea de salida" mientras que su apuesta por luchar contra este fenómeno está "clara" y "las cifras nos avalan".

La aplicación de la ordenanza choca con dos problemas: localizar a los gorrillas, la mayoría sin domicilio fijo, para notificarles la sanción y que paguen, pues se declaran insolventes. Pero incluso cuando se consigue, no hay efecto disuasorio.
El Rubio es un veterano en Bami. "Hace ocho meses me pusieron una multa de 230 euros y la he pagado", asegura. Lleva "dos o tres años" ejerciendo en la zona y afirma que gana "unos 30 euros al día". "No compensa pero ¿qué hacemos?", reconoce.

Competencia. Uno de los principales problemas es la competencia que se genera entre los gorrillas y los vovis , aparcacoches organizados que trabajan para una empresa a la que el Ayuntamiento le permite esta actividad y que a cambio de su ayuda cobran un donativo "voluntario" de 60 céntimos (ellos se quedan la mitad y la empresa el resto). En Bami hay uno por la mañana y otro por la tarde en cada una de las calles principales y no se meten con los gorrillas si se van a las calles pequeñas, pero sí cuando invaden su territorio.

"He tenido muchos problemas, me han pegado varias veces, incluso me han quitado el dinero de las manos de algún cliente al que yo le he buscado el sitio y le he ayudado a aparcar" relata Manu, de origen rumano, que lleva dos años trabajando como vovi en Bami. "Los vecinos me conocen y confían en mí, me dejan incluso las llaves del coche cuando lo dejan un momento en doble fila", presume. Critica que "la Policía viene cuando le da la gana" y que "a los gorrillas solo les piden los papeles y se van mientras a mí han llegado a amenazarme con quitarme el trabajo cuando he avisado a algún cliente para que no lo multaran". Saca unos "15 o 20 euros al día". La mitad es para la empresa. Si la gente le da más de 60 céntimos, la diferencia es para él. Vive de alquiler en San Juan de Aznalfarache por lo que cada día para llegar al trabajo, que ejerce de 7.00 a 15.00 horas, gasta "tres euros entre Metro y autobús". Dos de sus tres hijos viven con él -el último nació en el próximo Hospital Virgen del Rocío- y sale adelante porque comparte piso con su suegro y en casa son tres trabajando. "Los vecinos también me ayudan cuando pueden dándome leche y algo de comida, me aprecian", dice.

Su compañero Tajwo, de Nigeria, también lleva más de dos años como vovi, aunque está en España desde hace siete. Ha llamado varias veces a la Policía al ver a los gorrillas romper lunas de los coches "pero a los días vuelven e incluso te saludan". "Las multas no sirven de nada. Te las enseñan riéndose: ‘mira me han puesto una multa pero no tengo dinero'", relata. Él aboga por castigos más duros como "que hagan trabajos" -el Ayuntamiento habló de que si son insolventes hagan tareas en beneficio de la comunidad-. Entiende que la mayoría son drogadictos y "no piensan". Por eso evita "tener líos", pero si se ponen en su calle sí los echa.

Los vecinos no ven más presencia policial y los gorrillas son los mismos, "hay unos seis o siete fijos", relata Concha. "Vienen sobre todo a partir de las nueve cuando se van los vovis, y sí arman escándalo entre ellos porque se quitan el sitio. Hay uno mayor de las Tres Mil Viviendas que es muy agresivo", añade. Mariló afirma que no ve "más ni menos que antes" y que la Policía patrulló algo más en campaña electoral pero ya no. "Quizás como nos habían prometido tanto no vemos el cambio", alega. A José le parece igualmente mal que se cobre por aparcar vía vovis o gorrillas, que "son personas a las que la sociedad no atiende". "Es un impuesto más", denuncia.

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