sábado, 23 marzo 2019
21:31
, última actualización
Local

Orto y ocaso de Asunción

Sevilla ha sido americana dos veces: la primera en el Siglo de Oro y la segunda en los años cincuenta cuando, tras el pacto hispano-americano, se construyó y se puso operativa la Base de Morón. Fue a partir de entonces...

el 15 sep 2009 / 21:25 h.

Sevilla ha sido americana dos veces: la primera en el Siglo de Oro y la segunda en los años cincuenta cuando, tras el pacto hispano-americano, se construyó y se puso operativa la Base de Morón. Fue a partir de entonces cuando el sol salía todos los días por la calle Asunción para no ponerse hasta muy de madrugada, cuando en todos sus edificios hubo letreros de neón anunciando en inglés sastres, restaurantes chinos, pizzerías y locales de bebidas exóticas o tresillos con columpios. La segunda Sevilla Americana tuvo su paradigma en esa calle, con vocación -hasta donde podía- de Sunset Bulevard.

Parecía entonces que Sevilla se iba a volcar al otro del río lado dejando a la Campana sólo el reducto cabal del Bar del Pinto, pero aquellos años pasaron sin que ni Los Remedios ni Asunción despegasen; al contrario, fueron quedándose atrás. La Sevilla de siempre siguió donde estaba y desde allí comenzó a parir nuevas criaturas; la que nacía, acabó haciéndolo en otro lado, por los cerros de Nervión. Si en Los Remedios viviera Macías Picabea quizás dijera que sólo es hoy un aduar con pretensiones.

De ese complejo digno de Freud, y no de otro sitio, ha surgido la posición numantina a cualquier cambio de sus fuerzas vivas cuyo lema podría ser ni muerto, a lo que sea. Pero, a pesar de las grandilocuencias, su problema no es la peatonalización de la calle Asunción, ni los aparcamientos, ni las obras del metro. Su problema es la falta de calidad en arquitectura, en urbanismo, en comercios, en restaurantes, en espacios verdes. El verdadero problema de la calle Asunción es que el impulso innovador de cualquier ciudad moderna se quedó estancado allí en los años sesenta y que el paradigma dorado de aurea mediocritas que algunos de sus habitantes e industriales defienden es, en realidad, de oro alemán.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1