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Palhas para un martes y 13

el 13 abr 2010 / 18:42 h.

La cogida al diestro mexicano.

Ficha del festejo

Ganado: Se lidiaron seis toros de Palha, muy mal presentados por faltos de trapío unos, por estar sin remate otros, por descaradamente feos los más. Sólo se salvó de la quema, por hechuras y un comportamiento noblón y soso, el berrendo que hizo cuarto. Primero, segundo y tercero ni siquieran pasaron en la muleta. Quinto y sexto fueron unos asesinos ilidiables e imposibles para el toreo de hoy.

Matadores: Serafín Marín (aguamarina y oro), silencio en los tres que mató.Arturo Macías (blanco y oro), silencio tras aviso en el único que pudo estoquear.Iván Fandiño (lila y oro), silencio en ambos.

Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde nublada. Cayó un chaparrón antes del comienzo del festejo, que comenzó algunos minutos tarde para que fuera retirada la lona protectora.

Algunos miraban el almanaque muy de reojo.Pintaban bastos para los más supersticiosos y el día, que a punto estuvo de gafarse por culpa de la lluvia, se acabó desgraciando en la punta del pitón de un marrajo pregonado que no le perdonó ni un descuido al debutante Arturo Macías. El caso es que se mascaba la cornada. El toro ya le había avisado claramente de que sabía muy bien lo que se dejaba atrás. Sin atender a toques, sin seguir los vuelos de los engaños, el toro de Palha andaba pendiente del cuerpo del matador mexicano, que lejos de ponerse a la defensiva quiso citarlo para hacerle un toreo que era imposible. A la primera de cambio, le metió el pitón en la entrepierna en una espeluznante voltereta de la que salió herido y visiblemente maltrecho.

Ya había estado a punto de ser cogido por el primero de la tarde en un quite por gaoneras que le sirvió de declaración de intenciones. En esa ocasión sólo destrozó su flamante terno, que fue remendado con unos curiosos calzones con los que salió a estoquear al segundo, un horrible animal con pinta de ñu que cortó todos los viajes sin emplearse de verdad hasta ponerse peligroso y buscón, pegando unos frenazos de escalofrío a pesar del esfuerzo sincero del diestro azteca, que no ha tenido demasiada suerte en su periplo español.

Ya resultó herido en Valencia y, una vez restablecido, vuelve a caer en una plaza en la que, esa es la verdad, salió a darlo todo.En esa misma tónica, no se puede poner ni un pero al otro debutante, el vizcaíno Iván Fandiño, que se mostró serio en las formas, firme en el fondo y buscó toro siempre a pesar de que el tercero fue un animal soso y de viajes cansinos y acabó por echar la cara arriba, acortando su recorrido para certificar que el encierro lidiado ayer por Joao Folque de Mendoza no tuvo nada: ni presencia, ni fondo, ni comportamiento. Un regalo en toda regla, vamos, como el sexto que le tocó ¿en suerte? a este matador vasco, que volvió a esforzarse, sin llegar a poderle, a pesar de que el animal quería arrancarle la muleta, la espada y hasta la cabeza. Bastante hizo con echarlo abajo y llegar entero al hotel.

Volvía a la Maestranza -con nuevos y conocidos padrinos- el diestro catalán Serafín Marín, una promesa malograda y molida a golpes y cornadas que sorteó el ejemplar menos malo del pésimo encierro de Palha. Ése fue el cuarto, un serio berrendo que tuvo una sosa nobleza en sus embestidas y que permitió a Serafín Marín hilar algún natural limpio y templado sin que la faena llegara a tomar nunca vuelo, sin que el trasteo tuviera argumento. Ni el toro acabó de romper hacia adelante ni el matador catalán ha recuperado esa calidad y capacidad que estuvo a punto de colocarle en todas las ferias de España. Tampoco había podido ser con el ejemplar que rompió plaza, un toro que engañó a algunos en el caballo y que no terminó de pasar en la muleta. Marín llegó a ponerse pesado y lo despenó de un feo sablazo que asomó.

Al final de la corrida, con la fea cornada de Macías aún caliente, quedaban demasiadas dudas en el aire: ¿Cómo pudo venir a la Maestranza una corrida tan fea, tan mal presentada, tan falta de remate? Lo de Palha no fue duro, fue muy malo.

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