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Plasticidad sobre el alfasto

el 20 oct 2011 / 10:31 h.

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Turn 10 Studios vuelve a la carga con esta cuarta entrega de la franquicia Forza Motorsport 4. La compañía vuelve a mostrar en su cadencia bianual que no está todo dicho en este terreno y que la evolución de este simulador de conducción no tiene palanca de freno. Con Forza Motorsport 4 no mira por el espejo retrovisor a otros adversarios, simplemente acelera y se mantiene firme en el asfalto de la simulación, confiando en la seguridad, experiencia y prestigio que ha ofrecido la franquicia hasta la fecha y lo más importante, el amor que siente el estudio por los vehículos.

La saga, desde su inicio, ha dado la talla en su paso por las dos consolas de Microsoft desde que apareció en el año 2005 y, aunque pueda parecer que dos años es poco tiempo para mostrar una evolución que quede patente en las retinas del jugador, FM4 da grandes síntomas de haberse hecho aún más grande. El motor gráfico y las físicas se han encargado de que todo lo que rodea al juego vaya asemejándose con elegancia y plasticidad a la realidad.

El motor de arranque da las primeras palpitaciones para llevar directamente al jugador a poner el grado de dificultad que quiere tener desde el inicio. Para hacer más fácil a los iniciados y como si de un novato se tratara junto al profesor de autoescuela, se tendrá la opción de poder activar la ayudas que presta la IA del juego. No obstante, esa opción es como comer jamón cortado a máquina, ya que la curva de dificultad ayuda en los primeros compases a que el jugador se sienta cómodo en la conducción. Y por si fuera poco, el sistema de rebobinado hace las veces del mítico Paco Costas y permite retroceder en el tiempo para rectificar las salidas o colisiones que se tengan, volviendo al punto donde uno desee.

El modo Carrera ‘World Tour' es la esencia que busca cualquier jugador, una competición que se pasea por más de una treintena de circuitos en carreras para intentar llegar el primero a la línea de meta, con retos de todo tipo entre los que destaca el modo Top Gear, un modo basado en el programa de la BBC y que pone a un conductor corriente en situaciones de máxima intensidad.
En el apartado de coches, aunque algunos fabricantes no están, FM4 oferta las licencias de 80 marcas, lo que le convierte en un mega concesionario de 500 vehículos a disposición del jugador.

Pero si hay algo mágico en esta nueva entrega es la incorporación de Kinect en varios apartados del juego. Kinect tiene esa capacidad oculta de conseguir sacar el alma pueril del jugador para que sienta en la piel las palpitaciones suficientes que lo trasladen a épocas donde la simulación se recreaba con el soporte de alguna tarta que hacía las veces de volante, el sillón del abuelo que aportaba el confort a la conducción y un palo que hacía las funciones de una palanca de cambios. Tardes memorables de jícara y pan donde uno conducía turismos, barquetas, fórmulas, autobuses, etc, y que ahora llega como extra al modo carrera en FM4. Pero ahí no queda eso, con un simple movimiento de cabeza -head track- el jugador podrá mirar los espejos retrovisores alcanzando cotas de realidad inimaginables. El modo Autovista permitirá visitar los garajes y echar un vistazo a los coches más deseados. Simplemente esa es la magia que oferta Kinect y que cada día se va integrando más en todos los géneros dentro de este mundillo.

FM4 ha crecido en todo y lo cuida hasta el más mínimo detalle, como demuestra la gran apuesta que se ha hecho con las físicas del juego. Todos los elementos se ven a 60 fps en unos espectaculares gráficos que están acompañados de los rugidos personalizados de cada motor.

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