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Plata y cerámica trianera en el besamanos de la Esperanza

El montaje de la capilla de los Marineros anticipa el Nacimiento del Niño Dios.

el 14 dic 2014 / 21:52 h.

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Besamanos de la Esperanza de Triana. / Foto: J.M.Paisano Besamanos de la Esperanza de Triana. / Foto: J.M.Paisano (FOTOGALERÍA) Vuelven las lámparas de araña a colgar de lo más alto de la capilla de los Marineros. La plata y la cerámica trianera se dan la mano desde este domingo en el besamanos de la Virgen de la Esperanza de Triana, cuyo montaje en torno a la festividad de la Expectación (del parto de la Virgen María) constituye más que ningún otro año un anticipo del nacimiento del Niño Dios. La primera de las Esperanzas en descender de su altar extiende su mano en la calle Pureza en un bello y cuidado montaje que preside, desde las alturas de la embocadura de su camarín, la imagen de un Niño Jesús, propiedad de un hermano de la corporación, bajo un templete de plata que ha sido cedido para la ocasión por la hermandad de la Pastora de Cantillana. No es el único elemento del montaje que procede de la localidad cantillanera. Los pastoreños también han brindado para este besamanos el frontal de altar y la peana sobre la que descansa la imagen del Niño. Escoltada por los antiguos candelabros de entrevarales de la Virgen de los Ángeles de los Negritos, la Esperanza de Triana ocupa el presbiterio de su capilla luciendo una mantilla de encaje de Bruselas como tocado y vistiendo el más antiguo de sus mantos procesionales, el conocido como el manto de los dragones, obra realizada en el año 1947 en el taller de Esperanza Elena Caro. Completan su atuendo la saya y la toca de sobremanto de las Hermanas Martín Cruz. Los priostes de la Esperanza han combinado a la perfección la plata con elementos de la cerámica trianera en un montaje en el que la disposición de las flores «traza diagonales desde el centro del altar», explica Tomás Retamar, prioste segundo de la corporación. De este modo, entre las piezas que adornan el conjunto se encuentran dos columnas cerámicas, cuyos dibujos hacen juego con dos tibores (vasos grandes de barro) que albergan sendos centros florales tras el manto de la dolorosa. Para embellecer el montaje se han escogido centros combinados de flores de muy distintas especies, todas ellas en tonalidad blanca, caso de alelíes, paniculatas, liliums longiflorum o flores de cera. El besamanos se prolongará hasta el día 18.

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