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Proteger, alertar, socorrer

Los fuegos en casas son más frecuentes en invierno. Estufas y sobrecarga de enchufes, entre las causas

el 03 ene 2015 / 11:00 h.

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A mediados de diciembre se contabilizaban hasta 23 fallecidos en incendios en sus viviendas en Andalucía. Y son muchos más los casos en los que el fuego, aunque no provoca víctimas mortales sí que produce heridos leves, afectados por inhalación de humos, como el pasado lunes sucedía a una familia de Torreblanca, o deja ver sus efectos en las viviendas, a veces sólo en alguna habitación, otras, como en Alcosa, los Lara Ramírez lo perdieron absolutamente todo por una estufa encendida. bombero-vectorEn lo que llevamos de invierno «no se han registrado más casos que años anteriores», según fuentes de los bomberos de Sevilla, si bien es un hecho que este tipo de incidentes en las casas «suelen tener lugar en los meses de frío más que en el verano u otras épocas del año». ¿El motivo? Pues quizá la confluencia de muchos factores. El más común es la estufa (aunque los aires acondicionados también se queman). No todas ofrecen las mismas garantías y algunas son más seguras que otras. En cualquier caso, el clásico descuido de dejar el brasero encendido, ha provocado múltiples fuegos en las casas de los sevillanos. Además, son meses en los que a los aparatos eléctricos que ya tenemos en las casas se suman las luces navideñas del belén o el árbol y «en muchos casos no nos paramos a comprobar el estado en el que se encuentran» y las enchufamos sin más. Como tenemos tantos aparatos solemos comprar esos «enchufes múltiples que tampoco nos cercioramos de que sean de buena calidad» de manera que pueden sobrecargar la red y producir alguna chispa que produce finalmente un fuego en casa. A todo esto se suma que con la etapa de crisis que venimos sufriendo desde hace año «se descuidan cosas como las revisiones de las instalaciones eléctricas o de gas», de manera que todo contribuye a que llegado el momento se produzca un fuego. No en vano, recuerdan los bomberos, «en nuestras casas están todos los ingredientes necesarios para que un fuego se produzca». Por un lado están los combustibles. Es decir, aquellos elementos que pueden salir ardiendo con facilidad como los sofás, las sillas, las ropas de camilla... Y por otro, están los focos donde se inicia un incendio que van desde un chispazo en un enchufe sobrecargado o alguna sartén que salga ardiendo en la cocina, por ejemplo. Y es que de este tipo de desastres no está libre nadie. «No hay un perfil concreto de las víctimas de los incendios en viviendas». De hecho, los últimos que se han registrado van desde una familia en Alcosa, una anciana en el Cerro del Águila o el escritor Rafael de Cózar en su vivienda de Bormujos. Lo que sí señalan los bomberos es que «las personas mayores, niños y discapacitados son los que suelen resultar víctimas mortales de estos sucesos por su dependencia para salvar la vida». Cómo prevenirlo. La única fórmula consiste «básicamente en tener mucho cuidado», aseguran. Esto se resume en recordar apagar las estufas, algo que, por muy mundano que parezca, es fundamental. Es igual el método. «Un papel encima de la almohada, una alarma en el móvil... cualquier cosa vale para evitar un descuido» que nos puede costar caro. La mala combustión provoca incendios en muchos casos mortales por lo que «es fundamental mantener revisadas las instalaciones de gas y luz». Si tenemos que comprar un enchufe múltiple, al menos «que sea en un sitio que nos ofrezca garantías sobre su calidad» para evitar que se sobrecargue y se produzca la chispa que genera el incendio. Otra de las recomendaciones que hacen los bomberos de Sevilla es la «instalación de aparatos de detección de humo». Con ellos, «podremos estar alerta si un incendio se produce en una habitación lejana o mientras dormimos». Estos aparatos no requieren instalación especial. Eso sí, los bomberos recuerdan que «esto no sustituye a todas las precauciones anteriores». Qué hacer ante un fuego. Ante todo lo fundamental es que, si cuando se detecta el incendio, no somos capaces de apagarlo fácilmente, cerremos puertas y ventanas (las que podamos y solo si podemos) y salgamos de casa. Una vez a salvo, debemos alertar a los bomberos, un servicio, que, recuerdan, «es gratuito». «Si una vez que acudimos el incendio se ha quedado en nada, muchísimo mejor». Finalmente, si alguien estuviera en peligro socorrer siempre que no nos pongamos en riesgo pues «el incendio crece exponencialmente. En 20 o 30 segundos el escenario cambia radicalmente» porque la temperatura sube y puede afectar a muchos elementos de la casa. «Entendemos que es un impulso humano cuando se inicia un fuego en nuestra casa pero lo mejor es ponerse a salvo y no arriesgar la vida». «El desconocimiento es peligroso porque no calculamos bien el problema real al que nos enfrentamos y los profesionales de estas situaciones no tardamos nada en llegar una vez que recibimos la llamada». De hecho, el tiempo medio de llegada de los bomberos de Sevilla es de 6 minutos.

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