Cultura

Provocación impactante

el 23 oct 2009 / 07:27 h.

Impactante, inquietante, irreverente... Un imponente ejercicio de teatro puro y duro que despliega el universo creativo de Veronese.

Siguiendo su línea habitual, con una clara intención provocadora, el autor nos propone un recorrido por algunos de los temas más escabrosos que asolan nuestras relaciones sociales y familiares desde una singular perspectiva paródica.

El punto de partida es un simulacro y un reencuentro revestido de surrealismo aunque, en realidad, esto no es más que el arranque de un relato sin historia, un juego dramático sumamente provocador que consigue colmar la escena de tensión y desasosiego para llevar al espectador a un terreno emocional tan recóndito como indefinido.

Para ello, curiosamente, recurre a echarnos a la cara todos los tópicos de la degeneración humana: pederastia, incesto, malos tratos, violencia, locura... En ese sentido podría parecer que el relato camina peligrosamente hacia un terreno  de provocación tendenciosa y fácil. Sin embargo, Veronese, con un manejo envidiable del lenguaje teatral, logra dar la vuelta al tópico para otorgar al discurso y los personajes un halo de extrañamiento que, aunque se construye con un espacio escénico íntimo y cercano, consigue dotar a la provocación de sentido.

La puesta en escena rezuma austeridad y sordidez y se centra, sobre todo, en el continuo enfrentamiento de los personajes. Esto  lleva a los actores a un trabajo interpretación tan denso y duro que ellos resuelven de una forma impecable. Cabe destacar a Gema Matarranz  y Manuel Salas por ser capaces de otorgar a sus personajes un carácter tan canalla como desafiante. Lástima que, al final, el texto acabe cayendo en la tentación de cerrar el discurso.

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