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¿Qué esconde el Alcázar?

Las catas del Patio de Banderas se amplían para hallar más restos.

el 02 feb 2010 / 21:03 h.

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Las excavaciones están aportando datos clave de la historia de la ciudad

El Alcázar sigue escribiendo la historia de Sevilla. Como un libro abierto, los restos arqueológicos que descansan bajo el Patio de Banderas han aportado datos más concretos del génesis de la ciudad y de las distintas construcciones que, en los primeros siglos de vida de la vieja Híspalis, realizaron las civilizaciones que se asentaron en ella desde el siglo VIII antes de Cristo.


“Aquí bajo nuestros pies está la génesis de Sevilla”, explicó Antonio Rodríguez Galindo, alcaide los Reales Alcázares. El descubrimiento del primer asentamiento humano de la ciudad, allá por el siglo VIII antes de Cristo, unido a otros de antiguas edificaciones en el Patio de Banderas han llevado a los responsables del Alcázar a continuar con la excavación de la zona en una tercera etapa. “Con esta fase pretendemos completar la secuencia histórica de la ciudad desde el siglo VIII antes de Cristo hasta el siglo XI”, señaló el arquitecto Miguel Ángel Tabales.


La últimas excavaciones permitieron descubrir los restos de un gran edificio romano, fechado el siglo I antes de Cristo, y construido con la técnica del opus africano, un método que consiste en la construcción en paralelo de, al menos, tres naves unidas por un pasillo. “Vamos a intentar descubrir cuáles son las dimensiones de este edificio y el uso que pudo tener por aquel entonces”, explica Tabales. Precisamente, el uso que los romanos dieron a este edificio ha sido objeto de grandes especulaciones desde su descubrimiento.

La realidad es que los técnicos no terminan de decidir cuál pudo ser su utilidad hace más de 2.100 años. “No tenemos claro cuál fue su utilidad pero hay indicios que hablan de que el edifico pudo ser un almacén vinculado al puerto”. No es ésta la única teoría que se baraja ya que otros indicios señalan que algunos de esos muros pudieron usarse como basamento de un edificio más importante, aún por concretar, que según Tabales es más que nada “una especulación que no hay que descartar”. En este sentido, el arquitecto resalta que se están analizando una serie de restos cerámicos y numismáticos pertenecientes al edificio romano que pueden arrojar más información sobre su utilidad. Aun así, Miguel Ángel Tabales incide en que “todavía es pronto para tener una hipótesis clara sobre su uso”.


Si se confirmara la hipótesis de que los muros del edificio romano sirvieron como basamento de otra construcción posterior, la teoría de los que defienden que en aquel lugar se edificó la iglesia de San Vicente cobraría mucha fuerza. “Vamos a intentar resolver si aquí había una iglesia en época paleocristiana de la que Sevilla está pendiente”, asegura Tabales. Algunos de los estudios relacionan este hecho con el baptisterio paleocristiano que en los año 70 descubrió en el Patio de Banderas el arqueólogo Manuel Bendala. “Se da por hecho que aquí estuvo esta iglesia pero no está del todo definido”, concluye el arquitecto. Lo cierto es que los últimos hallazgos desmontan, en cierto modo, esta teoría pues ofrecen datos contradictorios. Las excavaciones han descartado que existan restos funerarios, y eso de tratarse de una iglesia “es algo bastante llamativo”.
La tercera etapa comenzará con catas en torno a un metro donde según los técnicos pueden encontrarse los restos de esta basílica. Eso sí, en caso de que se encontraran, Tabales aclara que “estarán mal conservados”, ya que se encuentran a un nivel demasiado cercano a la superficie del Patio de Banderas.


El resultado de las excavaciones se sabrá a medio plazo pues las obras, que comenzarán dentro de un mes, se prolongarán hasta finales del verano. Galindo señala que “una vez que concluya la tercera fase se tomará una decisión sobre si el Patio de Banderas se convertirá en un espacio museístico, una cripta u otro proyecto”. La decisión va a depender de que existan datos “lo suficientemente interesantes” sobre el edificio romano. “Es el más interesante desde el punto de vista didáctico porque se sitúa a cinco metros de profundidad, está bien conservado y tiene más prestancia”, aclara Tabales. Lo único seguro es que, sea cual sea el proyecto, “no modificará la imagen actual del Patio de Banderas”.

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