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"Que quede claro que la Virgen no fue a Madrid a una exposición"

Emilio Santiago, Hermano mayor de los Panaderos. Ha tenido el honor de llevar a su Virgen de Regla ante el papa Benedicto XVI.

el 28 ago 2011 / 17:36 h.

El hermano mayor de los Panaderos nos recibe en una capilla que todavía guarda la esencia de lo vivido. Con los últimos enseres por desembalar, Emilio Santiago se emociona al recordar un acontecimiento histórico para toda la Semana Santa de Sevilla. Por primera vez, un Papa y una Virgen de la tierra de María Santísima se miraban frente a frente. Ahora que todo pasó, y desde la templanza que otorga el tiempo, se muestra orgulloso de una decisión que no dudaría en repetir.

–¿Qué balance hace de la presencia de la Virgen de Regla en Madrid para la JMJ?

–He de reconocer que al principio estaba bastante preocupado por el traslado de la imagen y los enseres, pero sólo puedo decir que ha sido muy positivo. Ahora te das cuenta de que verdaderamente merecía la pena y cada día que pasa estoy más convencido de ello. Estar con tantos jóvenes del mundo, observar su comportamiento y su forma de hacer Iglesia es algo de lo que soy consciente al reposar todo lo vivido.

–Pero no me negará que su decisión se encontró con muchos detractores por el camino.

–He sido muy criticado, sobre todo en los foros donde las personas se escudan en el anonimato y no dan la cara. Yo siempre he estado convencido de que como Iglesia que somos, si nos pedían un esfuerzo teníamos que estar. Claro que dudas, como ser humano que eres, pero en los últimos días ya veíamos que era factible. Que quede claro que la Virgen no ha ido a Madrid a una exposición.

–¿Alguien lo dudaba?

–Ha habido de todo. La Virgen ha tenido sus cultos, su besamanos, su misa de acción de gracias. Todo en una parroquia del Carmen, inmensamente grande, que se parece mucho al Salvador, y que estaba a reventar de gente. Vimos colas larguísimas para poder besar la mano de la Virgen, aunque lo que más me impresionó fue el respeto de los jóvenes de todo el mundo que entraban a verla.

–¿Han encontrado más respaldo que otras hermandades?

–La pretensión nuestra no era que fuera a Madrid la hermandad de los Panaderos sino Sevilla y su diócesis. Teníamos claro que tenía que ser así. Me siento muy orgulloso por la cantidad de hermanos mayores que han venido, el alcalde, el arzobispo, el Consejo en pleno. Es algo que te reafirma que merecía la pena representar a Sevilla. No conozco la realidad del resto, pero sí puedo decirte que nos hemos reunido para trabajar en un hermanamiento conjunto.

–¿Se han sentido salvadores de la imagen de Sevilla?

–Lo que no podía ser es que si se iba a celebrar un Vïacrucis con el Santo Padre, que es el máximo representante de toda la Iglesia, la mejor Semana Santa de España no estuviera representada. Evidentemente había que estar. Yo respeto al que piensa de otra manera, pero cuando me comentaron si existía la posibilidad de que representáramos a la ciudad lo tuve claro desde el primer momento.

–¿Cree que una vez vista la magnitud del acto habrá quien se haya arrepentido de decir no?

–No lo sé. Yo creo que es muy respetable que algunas personas entendieran en su momento que sus titulares no tenían que ir a Madrid. Yo le estoy agradecido con toda mi alma al hermano mayor de la Esperanza de Triana porque gracias a él se nos abrieron muchas puertas a las que yo no sabía que tenía que llamar. Hasta hemos estado en la parroquia del Carmen gracias a él. Sólo puedo tener buenas palabras para Adolfo Vela.

–¿Se han sentido decepcionados porque el Papa no realizara la oración final delante de la Virgen de Regla?

–Nosotros no somos más que nadie. Si no se acercó a ninguna otra imagen no tenía por qué hacerlo con la nuestra. Son especulaciones que se hacen. Ya fuimos bastante privilegiados por haber estado a 50 metros del Papa, por el hecho de que rezara su oración a la Virgen y por el detalle de mandar a un escolta para recoger los regalos que le hicimos. Eso muestra que estaba muy pendiente.

–¿Esperaban que se bajara del papamovil en su regreso?

–Repito que no somos más que nadie. Por qué entonces tenía que hacerlo delante de nosotros. Yo creo que son especulaciones que se hacen y estoy convencido de que si él hubiera podido se hubiera bajado en todas las estaciones.

–¿Les preocupó el movimiento 15-M?

–Nosotros estábamos al lado de la Puerta de Sol y éramos conscientes de que estaban allí. Pero también te digo que cuando descargamos los enseres nos respetaron y cuando regresamos a Sevilla, exactamente igual. No hemos tenido ninguna incidencia ni problemas con ellos.

–¿Qué le ha comentado el arzobispo tras el viaje?

–Aún no he tenido la oportunidad de hablar con él. Sólo sé que cuando se despidió de la presidencia de la procesión de regreso estaba muy contento y muy feliz por que las cosas iban transcurriendo tal y como estaba previsto. Estaba feliz.

–¿Ha servido esta experiencia para fortalecer la vida interna de la hermandad?

–Me imagino que todo lo que se hace en una hermandad sirve de algo. Me siento muy contento porque ha sido un granito de arena más. He visto una gran representación de hermanos en los cultos y el esfuerzo económico que han hecho para poder estar con su Virgen. Eso dice mucho de los Panaderos y de sus hermanos.

–¿Qué se lleva de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)?

–Para mí ha sido muy importante ver que la juventud de hoy todavía está presente en una Iglesia que parecía que se iba hundiendo. Yo me quedo con su comportamiento, con ver cómo siguen creyendo en Dios, con el respeto que han guardado, sin llamar la atención ni entrar en provocaciones. Definitivamente, ha merecido la pena esta evangelización.

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