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¿Qué tiempo tendremos? Apuntes de predicción meteorológica

Asistimos a un fenómeno de ‘sabiduría difusa': cada vez más gente cree saber sobre meteorología. Y se interesa por el tiempo para saber qué ropa ponerse, si coger la bici o salir el fin de semana al campo, en función de lo que le diga la aplicación de su IPhone.

el 30 mar 2012 / 19:31 h.

José Luis Fernández Prieto es meteorólogo

Luis Navarro ardoy es sociólogo

¿A qué estamos refiriéndonos cuando hablamos de predicciones meteorológicas?, ¿qué espera la gente encontrar en ellas? En el estado actual de desarrollo tecnológico, ¿qué podemos pedir a los meteorólogos?, ¿con cuanta antelación se puede predecir el tiempo que va a hacer? Son preguntas vigentes cada día en cualquier ascensor, y en cada rincón de las ciudades andaluzas a medida que se acerca la Semana Santa.

Asistimos a un fenómeno que calificaríamos de sabiduría difusa: cada vez más gente cree entender e incluso saber sobre meteorología. Muchas personas se interesan por el estado futuro del tiempo para saber, entre otras cosas: el tipo de ropa que habrá de ponerse al día siguiente; si habrá de utilizar bici, moto, ir en coche o en transporte público; suspender incluso un fin de semana en el campo... Y todo eso porque su aplicación para iPhone o alguna página de Internet con formularios de previsión meteorológica para su ciudad hasta 14 días les indica que lloverá...

Podríamos encontrar múltiples ejemplos de cómo la población requiere, cada vez más, de predicciones meteorológicas personalizadas, útiles y de la mejor calidad posible. Pero empecemos por responder a las preguntas iniciales.

Uno. La meteorología, para describir el estado del tiempo, utiliza las llamadas variables meteorológicas: temperatura, presión atmosférica, viento, humedad, precipitación...

Dos. Con esas variables meteorológicas, los y las profesionales del tiempo elaboran el llamado mapa meteorológico para representar gráficamente aspectos relacionados con el tiempo atmosférico. Pueden elaborarse tantos mapas meteorológicos como variables queramos representar. El más conocido es el mapa de presión o mapa isobárico, precisamente el que tradicionalmente incluyen la mayoría de periódicos y al que hacen referencia en televisión. En este mapa aparecen las borrascas y anticiclones con las consabidas connotaciones de mal tiempo o buen tiempo que todos conocemos.

Tres. La llamada predicción meteorológica no es más que intentar anticipar las variables de los mapas meteorológicos para establecer su situación en un momento posterior: horas, días, e incluso semanas después, mediante potentes ordenadores, cada vez más rápidos, en los que se introducen los datos actuales y se transforman en los futuros mediante las llamadas Ecuaciones de Richardson. Estas ecuaciones se establecieron a principios del siglo XX pero no se utilizaron hasta décadas recientes porque se necesitaban miles de personas haciendo infinidad de cálculos matemáticos para realizar las predicciones. El propio Richardson había especulado con la posibilidad de emplear a varias decenas de miles de estas personas situadas en un estadio deportivo a fin de efectuar los cálculos. Nunca se llevó a cabo.

Cuatro. Los usuarios de las predicciones se preguntan el por qué existen diversas predicciones para un mismo lugar y para un mismo día dependiendo del medio informativo que consulten. La respuesta a ello la encontramos en que no hay una única forma de resolver las ecuaciones y cada organismo (universidades, centros de cálculo, entes militares, organismos estatales...) tiene la suya con sus correspondientes medios informáticos.

Cinco. A cada una de las formas de hacer la predicción se la denomina modelo de predicción y hay muchísimos, tanto de acceso libre en Internet (modelo GFS) como restringido y de pago (modelo ECMWF). Existen situaciones atmosféricas en las que coinciden bastante todos los modelos hasta incluso 6-7 días y otras veces difieren a partir de las 24 horas. En estos casos los meteorólogos hablan de mucha incertidumbre en la predicción.

Seis. La fiabilidad de las predicciones depende de las situaciones atmosféricas a que nos enfrentemos pero, en general, en verano e invierno la predicción es más fiable. Por el contrario, en primavera y en otoño hay mayor incertidumbre y la predicción se resiente. En general, podríamos decir que hasta 4-5 días de alcance la fiabilidad de las predicciones es muy buena y que a partir de ahí baja considerablemente, siempre, evidentemente, dependiendo de la situación atmosférica en la que nos encontremos.

Siete. En la actualidad, con los avances de la tecnología y los conocimientos aplicados a la predicción meteorológica, las predicciones de los distintos servicios son fiables en general hasta 4-5 días. Hay situaciones en las que podemos aventurarnos a predecir hasta casi con una semana de antelación, hay otras en las que nos equivocamos en las predicciones del día siguiente (pero éstas son las menos).

Por tanto, aunque quede muy bonito saber el tiempo que va a hacer en mi localidad dentro de dos semanas, las predicciones de algunas páginas de Internet de hasta 14 días son ciencia ficción en la mayoría de los casos porque la incertidumbre de cualquier modelo a partir de una semana es siempre muy elevada. Seguro que millones de personas confían su organización del viaje y sus trajes para la ocasión en ese tipo de predicciones que, por su escasa fiabilidad, podríamos asociarlas a predicciones de la bruja Lola. Que haya suerte...

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