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«Los vecinos me dicen que soy tonto por no quedarme el dinero»

Un vendedor de pañuelos devuelve un maletín hallado en el Tardón con más de 3.000 euros.

el 09 dic 2014 / 12:10 h.

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Una sonrisa abierta y nerviosa lucía ayer el vendedor de pañuelos Peter Angelina, Pedro para los vecinos del Tardón, abrumado entre tanto periodista, micrófono y cámara que se apiñaban a su alrededor en la esquina de Juan Díaz de Solís con Rubén Darío. Peter Angelina atiende ayer a los medios tras devolver un maletín con miles de euros. / Manuel Gómez Peter Angelina atiende ayer a los medios tras devolver un maletín con miles de euros. / Manuel Gómez Este nigeriano de 35 años era ayer el protagonista en este rincón de Triana pues el pasado 3 de diciembre, Pedro, que lleva ya 15 años viviendo en la ciudad, devolvió sin pestañear un maletín que contenía dos sobres, uno con 3.150 euros en efectivo, y otro con seis cheques por un importe de 13.000 euros aproximadamente. «Los vecinos del barrio me dicen que soy tonto, que me lo tenía que haber quedado», comenta entre risas, «que tenía que haber cogido el dinero y tirado la maleta». Pero cuando el jueves vio cómo un maletín que estaba sobre el techo de un vehículo que estaba aparcado caía al suelo al reanudar su marcha, lo tuvo claro. Pedro se acercó, tomó entonces la cartera y llamó a la Policía que no tardó en aparecer. «No me atreví a abrirlo siquiera pues podría tener droga o explosivos», asegura. Así, los agentes se hicieron cargo del maletín donde apareció una cantidad considerable de dinero y documentación, por lo que los agentes localizaron a la persona que la había extraviado, que resultó ser un hombre de 42 años nacido en Sevilla. La Comisaría del Distrito de Triana entregó lo recuperado a su dueño, quien poco después se acercó a agradecer el civismo demostrado por este nigeriano. Un gesto, que fue recompensado por «dos billetes de cincuenta», cuenta Pedro. «Pero yo no quería nada. Ni mucho ni poco. Yo estoy estudiando y me mantengo con lo que gano y me dan mis padres. Hay que ayudar a los demás», relata. Y es que este héroe anónimo es muy religioso. «Para un cristiano es lo normal. Hoy te ayudo yo y mañana Dios me puede ayudar de otra manera», asegura. Los vecinos, que hoy abrazan y felicitan a Pedro por su gesto, comentan que el joven está plenamente integrado, tiene una novia sevillana y en el barrio todos lo conocen porque «ha salido de rey mago alguna vez (la próxima el día 20 en el colegio Santa Ana), además «ayuda a misa en la parroquia de San Joaquín»... «Es muy buena gente», repiten todos. Y no es peloteo porque ayer tuvo su momento de gloria, no. Que es un cariño sincero. Prueba de ello es que con los nervios y el ajetreo de tanto periodista preguntón, Pedro iba dejando en prenda su mochila de vecina en vecina que no dudaba en guardarla mientras contaba una y mil veces su historia. Una historia que comienza hace años y bien lejos de Sevilla. Pues este nigeriano vino a la capital andaluza desde Manchester, donde residió dos años, como profesor de inglés de una academia. Poco después, asegura, decidió retomar la carrera de Medicina. Un título que tiene otorgado en la Universidad de Lagos pero que aquí no le convalidan. Por ello, con la ayuda de su padre, jefe de policía en su país, estudia desde hace años en Sevilla. «Me quiero especializar en Medicina general», comenta. Pero hay más. No es la primera vez que este héroe por un día se planta delante de una cámara. En los años 2006, 2007 y 2008 colaboró en varios programas de televisión de Los Morancos, vecinos también del barrio. «Tenéis que buscarme en internet», dice orgulloso. Y así, entre tanta charla con los medios y reparto de abrazos, Pedro siguió contando su historia de honradez.

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