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Cofradías

‘Reina del Guadalquivir’ para Marta

San Juan Evangelista tocó la marcha dedicada a Marta del Castillo al paso del Cristo de la Sed por las Setas

el 17 abr 2014 / 00:35 h.

Víctor García Rayo conversa en el plató de ElCorreo con Eva Casanueva, acompañada de Ana delCastillo. / Jose Luis Montero Víctor García Rayo conversa en el plató de ElCorreo con Eva Casanueva, acompañada de Ana delCastillo. / Jose Luis Montero La Semana Santa de Sevilla ha logrado sobrevivir durante siglos a base de sentimientos. Instantes en que el corazón se acelera, también el pulso. Y eso la televisión también es capaz de contarlo a miles de kilómetros de distancia. Hay alma en las retransmisiones de ElCorreoTV. Mucho corazón. Tanto como el que ayer puso la banda de San Juan Evangelista cuando interpretaba la marcha Reina del Guadalquivir, dedicada a la joven Marta del Castillo, cuando el crucificado de la Sed cruzaba bajo las Setas de la Encarnación. Pasaba en el centro de Sevilla, donde difícilmente podían contenerse las emociones en este recuerdo de cornetas y tambores que en elcorreoweb.es era compartido por todo el mundo. Foto: Jose Luis Montero Foto: Jose Luis Montero Eva Casanueva y Ani del Castillo, madre y tía paterna de la joven, vivieron y sintieron este homenaje musical desde el set de las Setas de Sevilla. Fue difícil contener la emoción. Entre otras cosas porque sentían cercano el cariño de tantos y tantos sevillanos que, como su familia, siguen manteniendo vivo el recuerdo de Marta con detalles como el de ayer. «Un poco de Marta está en el corazón de los sevillanos que la recuerdan», decía una agradecida Eva Casanueva nada más tomar asiento. Aún no había sonado la composición dedicada a Marta pero la emoción se intuía en sus palabras. «La marcha para mí lo significa todo, por lo que mi hija disfrutaba la Semana Santa. Cuando la escucho pienso en ella». Son certezas de una madre que sabe lo que hubiese sentido su hija si la hubiera oído. «Le habría gustado. Además, tenía más devoción por los pasos de Cristo que por los palios». Los recuerdos iban ganándole la partida a la tarde, aunque sin dejar a un lado las cofradías. Por algo Marta era amante de la Semana Santa. «Desde pequeñita la vivía mucho, se ponía en primera fila pidiendo caramelos a los nazarenos. Esta pasión por la Semana Santa salía de ella, que en diciembre ya ponía incienso». Lo contaba Eva, que en sus ojos parecía reflejar todo lo que salía de su corazón, porque para Marta la Semana Santa comenzaba mucho antes del Domingo de Ramos. También lo recordaba su tía. Con ella vivía unos días especiales. «Siempre me decía tita, la paga, que es Semana Santa». Entre tantas vivencias contadas desde el corazón, el paso del Cristo de la Sed llegaba a las Setas de Sevilla. Se arriaba el crucificado. Sonaba el llamador y tras él las notas de San Juan Evangelista inundaban la Encarnación. También lo hacían las emociones. Eva y Ani se cogían de la mano. Era duro el recuerdo pero hermoso el homenaje. «Quiero agradecer a todo el mundo, cofrade y no, el recuerdo constante de mi hija, porque mientras esté en el corazón de una sola persona seguirá viva», decía una madre agradecida. La marcha seguía sonando y con ella se alejaba el crucificado. Entre los músicos quedaba la certeza de su solidaridad con la familia. Y es que Marta también estuvo presente entre ellos. En su banderín la recordaba una pequeña bolsa «con una pulserita de perlitas de plástico, que no tiene valor pero que es muy valiosa porque es la que se quitó aquel día. Es lo más cercano a su piel que tenemos», recordó Eva. Fue un día duro, otro más para los miembros de una familia que sigue esperando que la vida algún día le devuelva tantas cosas como le debe. Esta noche también será intensa. Las dos hijas pequeñas de Eva y Antonio volverán a vestir la túnica de merino de la Macarena por tercer año. Marta nunca llegó a hacerlo. «Le decíamos que cuando fuera un poco mayor», recordaba ayer una madre que, como en San Gil, también sabe mucho de Esperanza.

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