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San Bernardo ‘pierde’ el rumbo

El Consistorio retira la veleta del soldado que corona la Fábrica de Artillería por el «riesgo de caída dada su inestabilidad»

el 17 jul 2014 / 23:13 h.

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El pasado viernes, los vecinos del barrio de San Bernardo se agolparon alrededor de la Fábrica de Artillería para despedir, por tiempo indefinido, a uno de sus vecinos más antiguos. Una inmensa grúa desmontó la veleta del soldado de artillería que corona desde la época del rey Carlos III (siglo XVIII) el complejo fabril ahora en desuso y a la espera de una costosísima intervención de restauración. A preguntas de este periódico, el Ayuntamiento de Sevilla informó ayer de que «dada la inestabilidad en que se encontraba, detectada en las numerosas visitas realizadas a la fábrica, y ante el consiguiente riesgo de caída, se elaboró un proyecto de actuación de desmontaje de la misma por razones de emergencia». Los trabajos han contado con un presupuesto inferior a los 3.000 euros. La retirada de la veleta fue «informada favorablemente por la Comisión Provincial de Patrimonio». El vecino con más solera del arrabal está en estos momentos en los almacenes municipales de Torreblanca, a la espera de que empiecen los trabajos de restauración y su vuelta a casa. Hasta aquí los datos. Pero la segunda veleta más importante de la ciudad después de El Giraldillo tiene detrás una historia que merece ser contada. Y lo merece pese a que a muchos sevillanos les haya pasado desapercibida. El coronel del cuerpo jurídico militar y delegado de Defensa en Andalucía desde 2009 a 2012, Antonio Esquivias López-Cuervo, es uno de los mayores conocedores de la Fábrica de Artillería y de sus emblemas. No en vano fue el responsable de formalizar en 2010 el traspaso del imponente edificio a manos del Ayuntamiento hispalense, entonces en manos del PSOE. Recuerda Esquivias López-Cuervo que la veleta se hizo en la misma fábrica, una de las fundiciones más importantes del mundo. Su fundación se ha fijado en 1565, aunque algunos historiadores apuntan a la existencia de un primitivo taller en 1525 desde el que Juan Morel fabricó cañones desde Sevilla antes de esa fecha. Juan Morel es el padre de Bartolomé Morel, autor de la veleta que corona la Catedral de Sevilla y que no es otra que El Giraldillo. La Fábrica de Artillería pasó a manos del Estado en 1634. Funcionó como fábrica hasta 1991 y echó el cierre en 2010. Volviendo a la veleta de San Bernardo, Antonio Esquivias López-Cuervo recuerda que en sus orígenes estaba pintada con los colores del uniforme del soldado de la época de Carlos III. «Aunque si me apura, está más bonita sin pintar», reconoce. La prueba de que este soldado es todo un símbolo de la fábrica lo tenemos en el hecho de que el que fuera delegado de Defensa para Andalucía mandara hacer una réplica –no a tamaño natural– de la veleta para instalarla en uno de los chalets que hay frente a Artillería y donde se instaló la Delegación de Defensa tras el traspaso del inmueble al Consistorio. La Real Fábrica de Artillería está catalogada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y así aparece publicado en los Boletines Oficiales del Estado (BOE) de 29 de junio de 1985 y de 30 de noviembre de 2001. Fue en esta fábrica donde se produjo el Cañón Tigre, que arrancaría un brazo al Almirante Nelson en el ataque a Tenerife de 1797. Este complejo de naves, talleres y almacenes de 20.372 metros cuadrados de superficie y fue recientemente sometido a obras urgentes de conservación, pero sigue esperando un proyecto de restauración integral. La Gerencia de Urbanismo no solo se encargará de adjudicar la obra de rehabilitación de parte de la antigua Fábrica de Artillería, sino que elaborará un «plan de usos» para que, por fin, se sepa a qué se puede dedicar este edificio. Mientras todo esto pasa del papel a los hechos, la veleta del soldado que marcaba el rumbo de los vecinos de San Bernardo espera volver a su barrio.

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