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Sevilla se llena de orgullo transexual

50.000 personas participaron ayer en la cabalgata que terminó en el recinto ferial.

el 26 jun 2010 / 18:58 h.

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Las calles del Centro de Sevilla se tiñeron ayer con los colores vivos del arco iris que 50.000 personas lucieron con motivo de la Cabalgata del Orgullo Gay, en contraste con el reguero de camisetas negras que los seguidores de AC/DC exhibieron, pese al sofocante calor. Sevilla se convirtió más que nunca en ciudad de la integridad y la igualdad, pues en sus calles convivieron durante horas diferentes colectivos, que hicieron suya la cabalgata que por segundo año se celebró en la ciudad. "No es sólo una fiesta para nuestro colectivo, sino para todo aquel que crea en la igualdad", señaló la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía y una de las organizadoras, Mar Cambrollé.

Bajo el lema Por la igualdad trans, la marcha del Orgullo del Sur, como se denomina desde este año esta fiesta, arrancó a las 19.00 horas de la Plaza Nueva. Junto a Cambrollé, encabezaron la manifestación representantes del Gobierno municipal como la delegada de Cultura, Maribel Montaño, o la de Salud y Consumo, Teresa Florido. También el PSOE andaluz estuvo representado por su presidenta, Rosa Torres, y la secretaria de Organización, Susana Díaz. Junto a ellas el secretario de Movimientos Sociales del PSOE federal, Pedro Zerolo, quien pidió al PP "que retire el recurso contra el matrimonio entre homosexuales" que tiene presentado ante el Tribunal Constitucional. También se dejó ver la candidata a la Alcaldía del Partido Andalucista, Pilar González.

La marcha enfiló la Avenida de la Constitución al ritmo de I will survive, icono del colectivo gay, que desató la locura entre las miles de personas que asistieron y que hicieron mover el esqueleto hasta a los representantes políticos. Todo ello bajo la mirada atónita de los invitados a una boda que debía comenzar a las 19.15 horas en la Catedral, pero cinco minutos antes no habían llegado ni los novios. "Si son listos esperarán un poco para poder llegar tranquilos", decía una de las invitadas cámara en mano.

Mientras la marcha seguía su ritmo enfilando hacia la Puerta de Jerez, donde a escasos metros esperaban 22 carrozas a las que se subirían los cientos de marineros, bomberos, folclóricas y drags que desfilaban ante la mirada de turistas y familias que se atrevían a pasear con casi 40 grados. "El año pasado vinimos expresamente a ver la cabalgata y este año también", explicaba Paco junto a su esposa Trini. "Yo conocí los tiempos en los que iban a la cárcel. No era justo. Que disfruten ahora de sus derechos".

Ya en el Paseo de Colón, el confeti y las serpentinas dieron la bienvenida a los integrantes de la manifestación. Los lemas reivindicativos por los derechos de los transexuales se tornaron en música, fiesta y baile sobre las 22 carrozas. "Soy de La Palma del Condado y vengo con mi amiga, que ha dejado a sus niñas con su ex", señalaba Jesús mientras repartía condones desde la caravana. La fiesta terminó en la Feria con el concierto de Soraya.

Empujones a los fotógrafos de prensa

El año pasado ya hubo algún problema entre la organización de la cabalgata y los medios de comunicación que cubrían el evento, pero quedó en la mera anécdota. Sin embargo, este año los empeños de los voluntarios por evitar que la prensa accediera a la cabecera se sobrepasaron, hasta el punto de que varios fotógrafos de prensa fueron empujados e insultados. Uno de ellos incluso sufrió una lesión en el hombro, como consecuencia de los golpes que recibió de uno de los voluntarios.La organización había establecido un perímetro de seguridad para la cabecera de la manifestación usando una cuerda que sujetaban varias personas a una cierta distancia del inicio de la marcha. La prensa intentó sacar y grabar el momento en el que la manifestación comenzaba a andar, pero la organización insistía en que las fotos debían realizarse más adelante cuando se hiciera una parada en la Avenida. Al final la discusión fue subiendo de tono y varios fotógrafos fueron empujados brutalmente, hasta el punto de que algunos de ellos se plantearon presentar una denuncia, ya que uno de los voluntarios se hizo pasar por policía.


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