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El Correo de América

Sevilla y Playa del Carmen, dos bellezas

La mexicana Liliana Murillo llegó a Sevilla por amor. El andaluz Manuel Santos recaló en la Rivera Maya para trabajar en un hotel de lujo.

el 25 ene 2015 / 10:00 h.

America Liliana Murillo.Licenciada en Diseño Industrial Ha echado raíces en Sevilla Liliana Murillo vive en Sevilla por amor a su pareja, Gonzalo, un sevillano de pura cepa. Afirma que ya está más que asentada en la ciudad. Aunque es licenciada en Diseño Industrial es una profesión que ahora no ejerce. Trabaja en el negocio familiar, el gastrobar Tradevo. A pesar de su arraigo reconoce que echa mucho de menos a su familia mexicana y eso que ella suele visitar su país una o dos veces en el año  y con cierta frecuencia sus allegado vienen a verla. Manuel Santos. Graduado en administración y dirección de empresas y máster en dirección hotelera Centrado en mejorar su formación Samuel Santos cruzó el océano para trabajar en un hotel de lujo de la cadena Meliá donde mejorar su formación. No le importa mudarse de un lugar a otro, porque su máxima es seguir aprendiendo. A pesar de su juventud, tiene 24 años,  México no ha sido el primer país donde ha vivido. Anteriormente estuvo un año en Alemania. Este afán de superación le está reportando muchas satisfacciones: le han confirmado que regresa a España, a Palma de Mallorca, una muy noticia  que la ha recibido en plenas vacaciones de Navidad.   SUS HISTORIAS No se conocen, pero tienen algo en común: Playa del Carmen, ubicada en el corazón de la Rivera Maya (México). Liliana Murillo, mexicana de México DF, conoció al que hoy es su marido, Gonzalo, cuando ella estaba de vacaciones en esta localidad y él ejercía su profesión de cocinero en un restaurante de la zona. Samuel Santos, nacido en El Puerto de Santa María (Cádiz), pero sevillano de adopción, trabaja para la cadena Meliá como asistente de dirección en el hotel de lujo Paradisus, aunque en breve cambiará de destino. Ha sido trasladado a Palma de Mallorca, pero su objetivo es seguir aprendiendo en otros países y culturas. Además, afirma que no le importaría seguir en México más tiempo. Es un país que le ha sorprendido en positivo. Alaba el carácter de sus gentes: «Te acogen con muchísima facilidad, ofreciéndote lo mucho o poco que tienen» y está fascinado con la cultura maya, de la que no para de leer para conocerla más a fondo. Un ejemplo de este enamoramiento es «la experiencia única que sentí al visitar las ruinas de Chicen Itza». Liliana, sin embargo, antes de llegar a Sevilla atracó en otros puertos siguiendo a Gonzalo. Por su cabeza no le pasaba la idea de dejar su México natal ni su trabajo. Recuerda que cuando su entonces novio se trasladó a Miami no se planteó mudarse, pero todo dio un vuelco cuando Gonzalo le anunció que se volvía para Europa y más en concreto a Lisboa. En ese momento decidió dejar atrás su vida en México y cruzar el Atlántico. Poco después se trasladaron a Granada y ahora ya han echado raíces en Sevilla. Liliana no tenía ni idea de lo que se iba encontrar cuando aterrizó en España, para ella era «el primer mundo, la madre patria», pero al igual que le ha pasado a Samuel Santos con Playa del Carmen, a esta mexicana la belleza de Sevilla le «encantó». Para ella es imprescindible visitar el Real Alcázar, el barrio de Santa Cruz y la Giralda. Eso sí, señala que le llamó mucho la atención la vida que se hace en la calle y el ir a tomar cervezas. «Me preguntaba  ¿cómo se puede beber y comer tanto?», rememora de forma jocosa. Aunque la distancia que separa a México de España es de aproximadamente 9.000 kilómetros hay un problema común en los dos países: la corrupción, según destacan Liliana y Samuel. A Liliana le sorprende que un familiar del Rey de España esté imputado por fraude fiscal. «No me entra en la cabeza», señala con asombro. Admite que en su país hay mucha corrupción entre la clase política, «pero no me lo podía imaginar en una familia real». Samuel indica que en México está perfectamente informado de los casos de corrupción que se están destapando en España, pero indica que en México la situación es peor y pone como ejemplo el caso de los 43 estudiantes universitarios que han desaparecido. Liliana sobre este suceso afirma que marcará un antes y un después. Asegura que en su país es vox populi la supuesta relación entre algunos políticos y el narcotráfico, pero cree que con lo que ha sucedido en Iguala se comenzará a actuar. Otro aspecto negativo que encuentra Samuel en México son las maratonianas jornadas de trabajo y con un único día de descanso a la semana. Sin embargo, en la parte positiva, destaca que él acudió a México con el temor a la inseguridad, «pero en Playa del Carmen puedo realizar vida normal y vivir sin miedo, aunque con un mayor grado de cuidado de lo que haría en Sevilla». En este aspecto, Liliana está encantada en Sevilla, «además ahora en México DF la inseguridad ha crecido aún más que cuando yo vivía allí».

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