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Cultura

Tres tristes gatos en el Lope de Vega

Una pareja de gatos esquivos, huidizos, repasan su vida en el momento en el que deben abandonar la casa en la que siempre han habitado, que va a ser demolida. Éste es el punto de partida de En el oscuro corazón del bosque, el nuevo texto teatral de José Luis Alonso de los Santos (Bajarse al moro, La estanquera de Vallecas), que ha elegido el Teatro Lope de Vega para su estreno absoluto.

el 16 sep 2009 / 08:41 h.

Una pareja de gatos esquivos, huidizos, repasan su vida en el momento en el que deben abandonar la casa en la que siempre han habitado, que va a ser demolida. Éste es el punto de partida de En el oscuro corazón del bosque, el nuevo texto teatral de José Luis Alonso de los Santos (Bajarse al moro, La estanquera de Vallecas), que ha elegido el Teatro Lope de Vega para su estreno absoluto.

Los gatos de Alonso de los Santos, uno de los nombres insustituibles del teatro contemporáneo en España, leen a Marco Aurelio y escuchan a Mozart; clavan sus uñas en el teatro del absurdo y se pasean elegantes por el existencialismo más crudo, olisqueando a Ionesco y a Beckett, a Jardiel Poncela y a Mihura. Así se presentarán el próximo jueves, 18 de septiembre, sobre el escenario del Teatro Lope de Vega de Sevilla, donde tendrá lugar el estreno absoluto de En el oscuro corazón del bosque, una pieza que se desmarca del teatro costumbrista para hablar "de una realidad bastante concreta a través de un texto más poético, que se refiere a una metáfora más universal, más chejoviana, que habla sobre el final del mundo". Así lo describe el director teatral Ignacio García, que llevará a escena esta última obra del vallisoletano.

En una entrevista concedida a Europa Press, García afirmó que es "fascinante" ver cómo con esta obra Alonso de Santos se lanza a un teatro "más simbólico, poético, metafórico y abstracto", características que, según dijo, "hicieron que me sintiera atraído por este proyecto". "En los últimos tiempos mi trabajo estaba más ligado a la dirección de óperas, y en la mayoría de los casos dirigiendo espectáculo fuera de España; así que está me pareció una oportunidad magnífica para volver a dirigir teatro en prosa y en nuestro país, y además con un texto con el que me encuentro muy cercano", manifestó.

A las órdenes de Ignacio García se pondrán un total de cinco actores, como el veterano Héctor Colomé (gato viejo), al que se unen Beatriz Bergamín (gata vieja), Claudio Sierra (gato azul), Roberto Pérez (cara triste) e Itxaso González (cara de ángel). Serán los dos primeros los felinos que, mientras la casona de campo en la que han habitado desde que tienen memoria se está vaciando, reflexionan y recuerdan todo lo que han vivido con la duda de si enfrentarse a ese momento trágico, o asumir la derrota y empezar un nuevo periodo de su vida. "Ahí está la metáfora del mundo humano y artificial que está aniquilando la naturaleza", apuntó el director.

Y es que, como explica el mismo autor de la pieza teatral, "hay obras que son como un torrente, que da la impresión de que se escriben solas. Esto último me ha pasado con este texto, las sensaciones acumuladas brotaban en palabras ante mi ordenador con enorme facilidad", escribe Alonso de los Santos en su nota del autor. A partir de ahí, el dramaturgo ha concebido una obra que está "esencialmente sustentada en el trabajo de los actores, porque si un texto tan intenso como éste no tiene un gran reparto, no se puede hacer nada desde la dirección", según apuntó el director.

Sobre esta misma idea, para Ignacio García el trabajo de estos actores se desenvuelve en un "gran marco estético" que apoya esa idea de final de un ciclo, de sueño, y en el que destacan dos cosas, como son la presencia de la música y la gran presencia visual, entendida ésta última como un todo en el que se incluye escenografía y vestuario.

De este modo, García destacó que la presencia sonora está "muy impuesta" por el autor a lo largo de la obra, "ya que se trata de un gato un poco filósofo que se dedica a escuchar a Mozart y a leer a Marco Aurelio". "Toda la escritura de Alonso de Santos está sustentada sobre una relación entre lo que están diciendo los personajes y las músicas de Mozart, por lo que hay un valor muy importante de la música como metáfora del estado emocional de los personajes", manifestó.

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