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Un cierre forzado de filas

El PP convierte el Pleno en una desproporcionada escenificación de fortaleza.

el 25 nov 2011 / 23:09 h.

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"Esta ha sido una de las mejores semanas de mi vida. Todos mis compañeros me han apoyado, y todos están aquí. Estos son mis compañeros, y eso es un equipo de gobierno unido". A la sentida declaración del portavoz del gobierno, Francisco Pérez, le siguió una sucesión de abrazos y besos. Un cierre forzado de filas. Una "excusatio non petita...", como se señaló desde la oposición tras acabar el Pleno.

Cuando un gobierno tiene que escenificar un 25 de noviembre a las siete de la tarde, seis meses después de arrasar en unas elecciones y cinco días después de que su partido haya obtenido una victoria histórica en unas generales, que está unido, cohesionado y fuerte, la imagen que acaba transmitiendo es la contraria. La de un gobierno que, como ya expresó en su momento el delegado de Tráfico, Demetrio Cabello, no ha compartido de forma unánime la estrategia seguida en un tema como el Plan Centro cuya línea de actuación venía ya escrita en el programa electoral.

Cuando un gobierno blinda a su alcalde, Juan Ignacio Zoido, de un debate que fue prioritario cuando llegó al gobierno hasta el punto de afrontarse en el primer pleno y le esconde haciendo que en una jornada con dos sesiones plenarias no pronuncie palabra alguna, la imagen de sobreprotección que se transmite acaba conduciendo a otro extremo. ¿Por qué Juan Ignacio Zoido, presidente de la FEMP, parlamentario y alcalde por mayoría absoluta se queda al margen de los debates de la ciudad? ¿No lleva las riendas del gobierno?

Cuando un gobierno deja el peso de su primer pleno extraordinario con una reprobación sobre la mesa en un concejal delegado del distrito Este supone un relanzamiento de la imagen de Ignacio Flores -uno de los pilares de la labor de oposición del PP- pero acaba dejando en evidencia que el gobierno tiene desequilibrios, con un grupo desbordado que asume todas las competencias y 11 delegados dedicados a distritos sin dinero.

Cierres de filas forzados, alcaldes escondidos, desequilibrio de gobierno... Son tres circunstancias que no son ni mucho menos extrañas en Plaza Nueva. De hecho, han sido muy frecuentes durante años.

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