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Un curso para olvidar

El desalojo de los vecinos de la Macarena ha puesto la guinda a un año nefasto para la Universidad de Sevilla.

el 19 jun 2010 / 18:11 h.

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El curso arrancó en la Universidad de Sevilla con el eco de la paralización por orden judicial a instancias de un grupo minoritario de vecinos de la obra de la biblioteca del Prado, un símbolo de modernidad que la institución académica quería impulsar para beneficio de la comunidad universitaria y, por extensión, de toda la ciudad. La jugada le salió mal. Fatal, ya que cada día que permanece parada la obra salen de las arcas públicas de la Universidad 8.000 euros. Y el año académico va a terminar igual de mal, aunque los motivos sean ajenos a la voluntad de la Hispalense. El desalojo de más de 180 vecinos de los pisos de la Renfe por un movimiento de tierras en el solar donde se construye la Facultad de Enfermería ha puesto la puntilla. El edificio ha sido un quebradero de cabeza para el Vicerrectorado de Infraestructuras, que tras adjudicar la obra a Teconsa se encontró con los trabajos paralizados durante más de 16 meses. Hace un mes los reinició. La felicidad les ha durado poco. El suceso ha vuelto a pulverizar los plazos para tener listo el edificio en el curso 2011/2012.

La Universidad ha vivido un curso más que ajetreado desde el punto de vista de su imagen pública. Primero tuvo que salvar su exclusión de la convocatoria de campus de excelencia, con la que se pretende poner en puestos de cabeza a las 10 mejores universidades españolas. Sevilla se quedó con la boca abierta al conocer el resultado del concurso: como premio de consolación se le reconoció su carácter de "Universidad prometedora"... El enfado con los gobiernos central y autonómico fue evidente. Ahora, con la nueva propuesta de campus de excelencia entre Sevilla y Málaga, apoyada por la Junta de Andalucía, se ha intentando hacer borrón y cuenta nueva.

Pero el capítulo más amargo tuvo como protagonista a la normativa de exámenes, vendida en la prensa como un texto que amparaba el derecho a copiar de los alumnos. La norma decía que el alumno pillado in fraganti podría terminar su examen y después sería en una comisión en la que el profesor tendría que demostrar que el estudiante había copiado. La norma quedó suspendida tras un revuelo considerable y la Hispalense aún no ha aclarado si la cambiará. Visto lo visto, en la Universidad de Sevilla están deseando irse de vacaciones y olvidar uno de sus años más difíciles.

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