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Cultura

Un edificio que fue palacio, casa del Santo Oficio y panteón

el 22 dic 2014 / 09:30 h.

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El antiguo convento de Santa María de los Reyes de Sevilla se asienta sobre lo que en origen fueron unas casas principales pertenecientes a un miembro de la aristocracia judeoconversa de Sevilla y que finalmente se convirtieron en el palacio de los duques de Veragua. La heráldica conservada en tres capiteles del patio y otros restos llevan a datarlo en torno a 1600, por lo que algunos historiadores aseguran que esa parte de la construcción sería el último patio del Renacimiento sevillano. De esas casas palaciegas no sólo se conserva la traza, los muros, los ombúes del jardín y el patio (con columnas de Génova), sino los elementos decorativos como fragmentos de azulejos con motivos artísticos y de yeserías góticas y renacentistas. Entre 1628 y 1635 el complejo fue sede del Tribunal del Santo Oficio sevillano. Ante el abandono de sus propietarios, que se trasladaron a la corte, en 1635 las dominicas descalzadas del convento de Nuestra Señora de los Reyes compraron las casas a los duques de Veragua, asentándose hasta 1970. Este uso religioso es el que ha primado, aunque el edificio fue también panteón y memoria de dos personajes del barroco sevillano: la madre Francisca Dorotea y el poeta Juan de Salinas. Durante su larga trayectoria, la construcción ha experimentado dos ampliaciones importantes: la del siglo XVIII, cuando se construyó la nueva iglesia y se volvió a trazar el claustro conventual, y la de principios del siglo XIX, cuando se adosó el nuevo noviciado a la crujía norte del patio. A las obras del siglo XVIII, de estilo barroco, se asocia el arquitecto Diego Antonio Díaz, uno de los maestros mayores de la ciudad, el alarife Francisco Jiménez Bonilla o el retablista Manuel García de Santiago. Todo ello da fe del valor de un inmueble muy poco conocido por los sevillanos.

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