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Cristóbal Cabello, un inmigrante 'converso' en Herrera

Cristóbal Cabello agota su legislatura en el Herrera, en el que ejerce desde 2001. Su vinculación con el fútbol nació en el País Vasco.

el 24 oct 2013 / 14:00 h.

IMG_4217 Cristóbal Cabello (d) posa junto al vicepresidente, Gonzalo Cornejo (i), en su Herrera natal. Foto: Aurora Díaz. Cristóbal Cabello, presidente del Herrera desde 2001 y de 67 años, habla con la prudencia de la edad y la resignación de quien ha experimentado en sus carnes las miserias del fútbol. Comercial jubilado y amante de su pueblo, el aún dirigente herrereño confía en cerrar una etapa de su vida al frente de un club que, fundado en el verano de 1975, jamás ha pisado la Regional Preferente. “Algún día lo conseguiremos”, apunta con el tono de voz firme. Es enérgico en sus gestos y no esquiva ningún tema de actualidad. “En el pueblo hacía falta que alguien dijera que con salvarse en Primera no basta, y eso lo hemos conseguido con este entrenador”, dice en clara alusión a Francisco Cejas, el técnico de la primera plantilla. Los registros hasta ahora no son brillantes, pero el conjunto de la Sierra Sur camina por la zona media. En el macuto de Cabello reposan cientos de anécdotas de su etapa en San Sebastián. En Guipúzcoa decidió ser entrenador de fútbol y compaginó su pasión con su trabajo. Se formó en el extinguido Colegio de Entrenadores vasco y compartió pupitre en 1986 con dos símbolos del fútbol en Euskadi, el mítico Inaxio Kortabarria, internacional y capitán de la Real Sociedad en los 70, y el ex del Atlético, la Real Sociedad o el Real Betis López Ufarte. “Aquella etapa la recuerdo con mucho cariño”, apunta mientras interrumpe la conversación Gregorio Jiménez, el socio número 1 del club. Fue en San Sebastián donde mantuvo sus primeros contactos con el mundo del balompié. Durante 14 temporadas entrenó en los escalafones inferiores del Don Bosco de Rentería y los Alevines Vascos de Irún. Y en 1998 decidió dirigir al Herrera juvenil. “Fuimos campeones en Segunda Provincial, pero por aquel entonces el club decidió renunciar y yo me marché. Un par de años después volví, pero para ser presidente. Bajo mi mandato conseguimos ascender el juvenil a Preferente, todo un logro para Herrera”, reflexiona bajo la atenta mirada de Gonzalo Cornejo, vicepresidente y empedernido coleccionista de bufandas de fútbol. “Aquí está la del Herrera”, espeta con una sonrisa. “Aún me queda un año, pero quiero dejarlo por cuestiones de salud”. Un mensaje en forma de súplica.

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