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Un laberinto de calles con ‘arte’ que aspira a rejuvenecer

Los vecinos defienden una reurbanización de las calles y adaptarlas a los mayores.

el 01 dic 2014 / 12:00 h.

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Ciprés de la calle Solearilla que piden retirar los vecinos por las dimensiones que tiene. / Fotos: José Luis Montero Ciprés de la calle Solearilla que piden retirar los vecinos por las dimensiones que tiene. / Fotos: José Luis Montero Cuesta moverse por su serpenteante callejero, aunque siempre hay alguien dispuesto a indicar cómo llegar a la plaza de la Caña, en el Barrio A del Polígono de San Pablo. Allí tiene su sede la asociación de vecinos Raíces. En el porche del local, un vecino empieza con la decoración navideña mientras que en su interior Juan Antonio Mesa, su presidente, no deja de atender el teléfono para solventar las incidencias propias de una intensa noche de agua [por la del pasado viernes]:«Siempre hay cosas que hacer», saluda en compañía de otros dos directivos de la entidad. La primera parada es en la misma plaza de la Caña, donde se advierte una rampa «peligrosa». Los vecinos explican que «se hizo mal» por el anterior equipo de gobierno y que «está pendiente» de ser remodelada para «suavizar la pendiente». Pero no es el único «obstáculo» que, según relato vecinal, hay en las calles de la zona. «Hay demasiados escalones y cuestas, y nos hemos hecho mayores para subirlos», advierte Carmen que viene tirando el carro de la compra y recuerda que la zona «aún tiene las canalizaciones de hace 50 años». «Intransitable» rampa de la plaza de la Caña. «Intransitable» rampa de la plaza de la Caña. En la esquina de la calle Solearilla, Antonio explica el problema que tiene frente a su casa: «Ese ciprés da mucha suciedad, las raíces terminan levantándolo todo y, las ramas sueltan unas pelotitas que no vienen todos los días a limpiar con los recortes. Yo he tenido que limpiar algunas veces. Cualquier día se va a caer alguien. A ver si nos dan los Reyes y nos lo quitan pronto», reclama vehementemente mientras se pierde camino de la avenida de la Soleá, una de las principales arterias del barrio junto a la avenida del Greco. Antonio discurre por el nuevo acerado de las calles Tarso y Seguirilla, mientras que Mesa señala «los arreglos puntuales» de la plaza del Palo. Otro vecino, José, cruza con cautela el paso de cebra de la avenida de la Soleá:«Ya ha habido tres atropellos», dice mientras busca las tiendas de la plaza de la Toná. En este momento, varios agentes de Policía disuaden la venta ambulante de la zona. José concluye convencido: «En los últimos diez años ha cambiado mucho. Ahora se vive muy bien».   TODAS LAS INFORMACIONES SOBRE SAN PABLO, HOY EN LA EDICIÓN EN PAPEL.  

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