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Una jornada nefasta

El Sevilla, que sigue siendo irregular, aprobará el año si va a Europa.

el 23 abr 2012 / 12:13 h.

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El Sevilla parece empeñado en hacerlo cada vez más difícil y rozar el límite de lo imposible. El partido ante el Levante es un ejemplo más de su trayectoria de esta temporada. Exactamente igual con Míchel que con Marcelino. Ninguno ha encontrado la fórmula de la regularidad y los bandazos, vean los resultados, son su mejor ejemplo. El partido con el Levante, penalti fallado por Negredo o parado por Munúa, escojan lo que gusten, es una buena prueba de ello. El juego a ramalazos, sin continuidad en el conjunto y esperando la jugada individual salvadora, es una demostración más del Sevilla de este curso. Repito. Con Marcelino y con Míchel.

Ahora, a esperar el milagro o a que fallen los demás. Olvídense del partido del mediodía ante el Real Madrid o recen a la corte celestial, porque jugándose el título y viendo cómo está el Sevilla a domicilio las opciones se acercan a la nulidad. Después, ya saben. 9 puntos de 9 ante rivales como Real Betis, Rayo y Espanyol en partidos en los que, aún ganando, nadie asegura que las puertas de Europa se abran. Panorama complicado cuando el objetivo final para aprobar la temporada es ir a Europa. Sí o sí.

Ponía el Betis en Valencia el cierre a la jornada. Muchas veces la necesidad se convierte en una virtud. Aún más cuando esta apremia. El Betis llegaba a Mestalla con su objetivo conseguido y, quiérase o no, siempre es un motivo de relajación. El Valencia, tercero en la tabla y semifinalista de la Europa League, estaba en el punto de mira de sus aficionados por sus últimos resultados, que presagiaban tormenta. Su victoria (4-0) sobre el Betis casi le garantiza la Champions. Distinto será levantar el 4-2 en Europa ante el Atlético de Madrid. El Betis fue un buen colaboracionista con su inhibición en el partido para que los de Unai Emery tengan al menos 4 días de tranquilidad.

n Conseguida la permanencia se esperaba algo muy distinto en los pupilos de Mel a lo que mostraron en Valencia. Afortunadamente, la aparición de ese distinto Betis, anodino, vulgar e inocente se produce en un momento donde todo se pasa por alto por la consecución de la permanencia. Ahora bien, la imagen del club deben tenerla técnicos y jugadores muy presente sea cual sea el encuentro que disputen. En Valencia no fue la más adecuada.

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