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Valderas presume de haber frenado "los tiempos de derechas"

Los resultados de Izquierda Unida le dan la llave de la gobernabilidad con una holgura que no habían previsto ni en sus encuestas más favorables.

el 25 mar 2012 / 23:53 h.

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"¡Estamos como locos, hijo, como locos!", decía a voces por teléfono una veterana militante. Al lado, con gritos de "¡huelga general!" y el cántico de "¡A por ellos, oé!", se celebraba en la sede de IU-LV-CA un ascenso electoral de una rotundidad inesperada que devuelve a la formación, 18 años después, la llave de la gobernabilidad en Andalucía. IU lo interpretó como el deseo de los andaluces de poner freno a las políticas económicas del PP y a las "injusticias sociales" que produce el seguir a pies juntillas los dictámenes de los mercados.

Al coordinador general, un Diego Valderas exultante, rodeado y abrazado por compañeros de lista y militantes, se le transparentaba que ni en sus mejores sueños había imaginado duplicar los escaños conseguidos en las tres últimas citas con las urnas, pasando de seis a doce. Ha sido posible gracias a sus 437.445 votos, 119.883 más que en 2008, lo que supone un 27% más de apoyos. Pero también a que el PSOE aguantó más de lo esperado y a que las elevadísimas expectativas del PP se quedaron lejos de cumplirse. El primer escaño en Jaén y Almería, y el paso de uno a dos en Sevilla, Cádiz, Córdoba y Málaga no estaba ni en sus quinielas más optimistas, que siempre se quedaban un escalón más abajo, en el escaño once, "porque todas las encuestas decían que había una marea imparable que iba a arrasar y teníamos ese temor", como lo justificaba un responsable de la coalición.

Por eso la interpretación de IU fue también clara: los grandes partidos han perdido y la coalición tiene fuerza política y moral para decidir: "No me gusta situarnos como los auténticos ganadores de estas elecciones, pero no me queda más remedio que verlo en las urnas", dijo Valderas, que habló de un "bloque social de progreso alternativo" y sentenció que se había apostado por "derrotar al bipartidismo y parar las políticas de derechas, y lo digo en plural".

El coordinador de IU, no obstante, también diferenció entre PP_y PSOE, aunque durante la campaña electoral los trató como si fueran iguales, al aseverar: "El pueblo andaluz ha dicho que quiere políticas de izquierdas y ésa va a ser nuestra responsabilidad". Pero a la pregunta de cómo gestionará su nueva posición, Valderas sólo respondió con un compromiso: IU hablará con otros partidos "de políticas, no de sillones", en alusión a la posibilidad de pactar con el PSOE y recordando a renglón seguido que IU no va a renunciar a sus compromisos electorales, que llegó a firmar ante notario.

La posibilidad del pacto fue rápidamente matizada por el cabeza de lista por Sevilla, el siempre díscolo Juan Manuel Sánchez Gordillo, minutos después: sería "un error" gobernar con el PSOE, dijo, porque "no se puede apoyar un barco que se hunde".

Aunque sí admitió que apuesta "más por las políticas que por las consejerías", un mensaje que encaja con el que ha dejado traslucir durante la campaña electoral: lo importante es no dejar pasar al PP, pero no necesariamente gobernando con el PSOE. Quizá sólo apoyándolo en la investidura para que gobierne en solitario, obligándolo luego a pactar cada medida.

Más allá de lo que les permite hacer, Valderas hizo una lectura política y económica de lo que significan los resultados electorales: "Los andaluces han sido capaces de apostar por la democracia sobre los mercados", dijo. "Todas las elecciones son importantes, pero en éstas el pueblo tenía una batalla fuerte contra la injusticia social". Y ante un cartelón que llamaba a participar en la huelga general del 29M contra la reforma laboral, Valderas vinculó los resultados a que ha empezado "un tiempo de izquierdas, porque los tiempos de derechas han empezado a retroceder". Si con los primeros sondeos de la noche IU había dicho que sus buenos datos obedecían al rechazo a los recortes adoptados por el gobierno del PP, con sus doce escaños en la mano Valderas se tiró a la piscina y le dijo al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que tendrá que "cambiar su presupuesto oculto" porque "Andalucía ya lo ha rechazado".

El coordinador general había empezado la noche pasando el mal trago de que un sondeo que le augurara que perdería su escaño por Huelva, como le ocurrió en 2004 y a punto estuvo de repetirse en 2008. Una hora después, ya con su escaño seguro, sus compañeros de partido le impidieron seguir el análisis de los resultados que hacían al minuto dado su nerviosismo. Y otra hora más tarde, mientras se encaminaba a valorar los resultados con 12 parlamentarios en la manga, era tan la emoción que Valderas llegó a pedir en voz baja a sus compañeros: "No hacerme llorar, que yo soy muy...". A pesar de todo, su discurso no fue emotivo, fue más bien al grano.

"Es una responsabilidad que más de 400.000 votantes le hayan dicho a IU que ese nuevo tiempo político ha empezado, y yo quiero decirles que esta fuerza política no les va a defraudar", dijo, calcándole a José Luis Rodríguez Zapatero la frase con la que valoró su elección como presidente del Gobierno en 2004. Defendiendo su programa, Valderas consideró que las urnas han sido tan "rotundas y claras" que el resultado será fundamental "para el futuro inmediato no sólo de Andalucía, sino para el papel que Andalucía debe jugar en España y en el contexto europeo. Hay que marcar un nuevo tiempo derribando los muros de la injusticia social".

Por eso, Valderas, rodeado de candidatos y militantes, incluidos el propio Sánchez Gordillo, habló de ayudar a salir de la crisis "a la gente parada, los trabajadores, los jóvenes, las mujeres duramente castigadas por la crisis". Pero su mensaje no acababa en lo conseguido ayer: "decíamos que el día 25 era importante para luchar por los derechos sociales, pero también porque si ganamos en las urnas empezamos a ganar para los trabajadores la huelga general del día 29", insistió. Los militantes respondieron con un sonoro aplauso. Y se marcharon a seguir celebrándolo, gritando una y otra vez: "Hace falta ya una huelga general".

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