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Deportes

Vallecas: lo que genera el fútbol

Aficiones hermanadas, cánticos para Puerta, ánimos recíprocos, 15.000 euros para la octogenaria desahuciada y recogida de comida.

el 08 dic 2014 / 14:07 h.

RAYO-VALLECANO-VS-SEV03Como no podía ser de otra forma, la mañana en el barrio de Vallecas transcurrió con total normalidad. Después de lo sucedido el fin de semana anterior en Madrid, con la pelea entre radicales del Atlético y del Deportivo de La Coruña, la vigilancia se extremó alrededor del Rayo-Sevilla, al que acudieron casi mil sevillistas desde distintos puntos de la geografía española. Faltaron unos pocos, pues un autocar de hinchas se quedó averiado a la altura de Andújar (Jaén) y estos no pudieron estar en el encuentro. Casi 200 policías velaron por una seguridad que, en teoría, apenas estaba comprometida, pues los grupos ultra de Sevilla y Rayo, Biris y Bukaneros –al fin y al cabo quienes determinan si puede o no haber incidentes–, están hermanados desde hace tiempo. Precisamente el Rayo-Sevilla, además de demostrar que no es el fútbol lo que genera violencia, sino otros condicionantes ajenos al balompié, puso en evidencia que está rodeado de buena gente. Por un lado, el Rayo destinó un 5% de la recaudación (15.025 euros) a ayudar a Carmen Martínez, la octogenaria desahuciada hace varias semanas. Por otro, las peñas sevillistas y rayistas se organizaron para una recogida solidaria de alimentos destinada a los más necesitados. Así es el fútbol y la vida: no todo el mundo es bueno, pero hay mucha más gente buena que mala. Dentro del estadio, fue gratificante ver cómo todo el graderío se acordaba de Antonio Puerta en el minuto 16. También el final del choque, cuando los sevillistas animaron simbólicamente al Rayo y fueron contestados de forma recíproca por los aficionados locales. Los más de 700 sevillistas que se dieron cita en el estadio de Vallecas quedaron gratamente sorprendidos por la salida de los de Emery. Como todos, poco a poco fueron torciendo el gesto ante el decaimiento del equipo, que cada vez tenía más dificultades para frenar al Rayo. Todos vieron cómo Unai se desgañitaba en el área técnica, cómo los jugadores se afanaban, dentro de su desacierto, en mantener el 0-1 en el marcador y cómo la propia grada se esmeraba en hacerse notar, como casi en cada desplazamiento de un Sevilla asentado en puestos de Champions League. Esto y no otra cosa es el fútbol: pasión en el césped y pasión en la grada. Todo lo que se salga de ese guión es malentender el deporte o utilizarlo para desfogar el instinto animal que la educación no ha logrado reprimir en algunos.

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