jueves, 18 abril 2019
22:12
, última actualización

Los integrantes del clan 'Los chorizos' avisan: «Volveremos a Estepa»

Miembros del clan de ‘Los Chorizos’, aseguran que volverán a la localidad «a menos que nos faciliten unas viviendas en otro lugar, además de un puesto de trabajo para ganarnos la vida»

estepa_ChorizosConsuelo Jiménez es la matriarca del clan de Los Chorizos. Desde que el pasado sábado tuviera que abandonar de forma precipitada una de las casas ocupadas que fueron asaltadas por los vecinos de la localidad de Estepa, deambula junto al resto de su familia sin saber dónde establecerse. El domingo tres de sus miembros fueron detenidos cuando intentaban llegar a la barriada de Los Pajaritos en Sevilla con pertenencias supuestamente robadas, según la Guardia Civil. Su vida no ha sido fácil, comenta: «Hace dos años salí de la cárcel tras haber cumplido condena por vender droga y no supe dónde meterme, ahí empezó todo». Consuelo explica que son una familia muy numerosa, tiene 13 hijos, los dos más pequeños nacieron durante su estancia en prisión. Tras su salida del centro penitenciario perdieron la vivienda social que tenían asignada por impago y tuvieron que empezar a ocupar casas embargadas por el banco: «Nos hemos visto obligados a buscarnos la vida ya que no hemos recibido ayuda de ninguna institución». Consuelo expone que sus hijos se han visto obligados a sustraer materiales que posteriormente han vendido como chatarra. «Lo han hecho para poder comer», asegura la matriarca. «Mis hijos no pueden trabajar porque no pueden pedir el padrón al no tener domicilio fijo».  Asegura que no todos los robos los han cometido miembros de su familia: «Algunos vecinos se han escudado en nosotros para cometer robos en nuestro nombre y quedar impunes. Es imposible que mis hijos puedan cometer tantos robos a la vez». No esperaban esta reacción por parte de los vecinos: «Ya habían protestado en otra ocasión, pero no con las consecuencias de ahora». «Viví mucho miedo y tuve que marcharme con lo puesto saltando por el patio de unas de las casas que teníamos ocupadas», relata Consuelo. En cuanto a qué harán, Consuelo lo tiene claro: «Me tendré que volver a Estepa, no puedo estar tirada en la calle con mis hijos. Ya llevamos durmiendo dos noches en furgonetas». Su familia teme represalias por parte de los vecinos aunque no tienen miedo a plantarles cara, incluso se atreve a decir que si el pueblo se levanta ellos también lo harán y apelan a la ley del «ojo por ojo y diente por diente». «Volveremos a Estepa a menos que nos den unas casas para mis hijos en otro lugar, además de un puesto de trabajo para ganarnos la vida, el sitio nos da igual», declara la matriarca. Los menores de la familia en este momento se encuentran con otros miembros de la familia que sí que disponen de vivienda: «Están siendo atendidos nuestra familia mientras nosotros solucionamos esta situación». En cuanto al cargamento de enseres que encontraron en la furgoneta que conducía uno de sus hijos y uno de sus sobrinos –imputados–, declara que se trata de pertenencias que compraron a unos rumanos que se lo ofrecieron al estar al tanto de que habían quedado sin pertenencias tras destrozar sus casas. Paula Manzano, nuera de Consuelo, achaca la mala relación con los vecinos del pueblo a un altercado que vivieron hace un año con una familia de Estepa con la que llegaron incluso a las manos. «Ellos tienen la culpa de que en el pueblo ahora no nos puedan ver y quieran echarnos de Estepa». Paula dice que si su pareja o su familia han hecho algo malo no deben pagarlo con sus hijos, de quienes recuerda que «son niños que no tienen culpa de nada y que ahora sufren las consecuencias de haberse quedado sin casa». Entienden que la convivencia con sus vecinos de Estepa va a ser imposible y las diferencias, irreconciliables: «Si volvemos no nos vamos a quedar de brazos cruzados», es por eso prefieren empezar de nuevo en otro lugar, pero para ello necesitan ayuda de la Administración a la que piden «viviendas y un trabajo para poder ganarse la vida».

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