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Deportes

Ya nos espera Portugal

el 26 jun 2012 / 09:29 h.

Ya conocen aquel refrán que dice: "Uvita a uvita, un lobo se comió una viña". Paso a paso, con luces y sombras, con esa bendita tozudez de Vicente del Bosque, que, fiel a sus principios, sigue poniendo en liza el equipo que cree conveniente. Y lo hace sin echar la más mínima cuenta a debates ciudadanos y periodísticos. España sigue adelante y sin darnos cuenta estamos ante las semifinales que disputaremos en Donetsk ante Portugal.

Habitualmente, cuando un equipo de fútbol no es fiel a sus principios y conforma una alineación medrosa para intentar anular al rival e incapacitar lo mejor de su fútbol, casi siempre, por no decir siempre, termina perdiendo. Laurent Blanc, aquel elegante central del Barcelona, hoy seleccionador de Francia, dispuso un extraño equipo cargado de jugadores defensivos y se olvidó de que en sus atacantes, especialmente Nasri, estaban sus mejores armas, las que le habían llevado a los cuartos. España sigue creciendo y sin hacer ese fútbol, aún lejano, que se espera, ganó a Francia con una superioridad total y absoluta. Esperan nuestros vecinos portugueses con el morbo añadido de que en sus filas están muchos conocidos, pero principalmente la gran baza de Portugal se llama Cristiano Ronaldo. Cris para sus amigos y compañeros en el Real Madrid.

La crítica del 9 ha amainado. No la del lateral derecho, Arbeloa, que no saca todo el provecho esperado. Del Bosque es quien sabe lo que es dominar un grupo. Jugadores de la élite mundial y titulares indiscutibles en sus equipos aquí han de calentar banquillo. Como los lectores sois inteligentes, os pido que repaséis las alineaciones. Todos los pesos pesados del FC Barcelona y el Real Madrid son indiscutibles. Entran Silva y Jordi Alba, este porque no tiene recambio y su juego es excelente, como el del canario, pieza vital del Manchester City, ganador de la Premier.

Los demás tienen que esperar, porque entre galones y resultados Vicente del Bosque no quiere que este equipo tenga fisuras. Por mucha discrepancia periodística y de aficionados de la calle, el seleccionador sabe desde muy joven cómo hay que manejar a las figuras y sus circunstancias. En fútbol, muchas veces, no juegan los mejores. Hay otras piezas que no se ven y que hay que saber tocar.

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