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Un adiós forzado

El presidente del Consejo Joaquín Sainz de la Maza renuncia a su cargo por “motivos personales de salud” después de una reunión en Palacio

13 jun 2018 / 09:06 h - Actualizado: 13 jun 2018 / 17:40 h.
  • El Presidente del Consejo de cofradías, Joaquín Sainz de la Maza. / Manuel Gómez
    El Presidente del Consejo de cofradías, Joaquín Sainz de la Maza. / Manuel Gómez

Miércoles de la semana pasada. Mediodía. Palacio Arzobispal. Despacho del delegado diocesano de Hermandades, Marcelino Manzano. Primera planta. El vicario general de la Archidiócesis, Teodoro León, y el delegado de Hermandades citan a los cargos generales de un Consejo cuya reputación anda, lastimosamente, en caída libre. A ninguno de los tres restantes cargos generales, amén del propio presidente, le sorprende la convocatoria. Alguno se huele ya la tostada. Episodios tan esperpénticos como el ocurrido el pasado Sábado Santo en plena procesión del Santo Entierro sólo han acentuado la desconfianza hacia el máximo dirigente de las cofradías en los despachos de Palacio. Marcelino Manzano toma la palabra para trasladarles al vicepresidente, al secretario y al tesorero el acuerdo alcanzado en privado horas antes con el propio Joaquín Sainz de la Maza. Su situación personal se ha hecho insostenible y está comenzando a dañar la imagen de la institución y de una junta superior donde hasta sus más leales habían comenzado a darle la espalda por motivos de conciencia. A Sainz de la Maza se le enseña la puerta de salida. Lo mejor es la renuncia. El presidente escucha en silencio. Asume el inapelable discurso del delegado de Hermandades. Todo se hace por el bien del Consejo. Sería demasiado llamativo que hubiera sido Palacio el que iniciara un expediente de remoción. Se acuerda que el adiós de Joaquín Sainz de la Maza, tras dos años de presidente, se formalice en la asamblea general de hermandades del próximo 28 de junio y entre todos los asistentes a la reunión se establece un pacto de silencio hasta entonces. Pacto que salta por los aires al precipitarse este miércoles la noticia de la renuncia del presidente en Diario de Sevilla.

En declaraciones a El Correo de Andalucía, el todavía máximo mandatario cofradiero, Joaquín Sainz de la Maza, ha alegado «razones personales de salud» para abandonar el cargo de presidente al que accedió en junio de 2016 tras imponerse en las urnas al ex hermano mayor del Gran Poder Enrique Esquivias por un ajustado margen de 63 a 59 votos. «La vida sigue. Eso es lo más importante». Sainz de la Maza pide «respeto» a su esfera privada y desconoce si continuará al frente de la presidencia de Manos Unidades de Sevilla. «No tengo ni idea. Lo que me digan».

La de Joaquín Sainz es la segunda salida de un presidente del Consejo en los últimos seis años. En octubre de 2012 el presidente Adolfo Arenas también renunció a su cargo, herido por la deslealtad de algunos de sus consejeros, por las filtraciones en torno a las deliberaciones y las votaciones de la elección del pregonero de la Semana Santa de 2013.

Por su parte, el delegado diocesano de Hermandades, Marcelino Manzano, ha asegurado a este periódico que no tiene constancia de que «a día de hoy se haya presentado ninguna renuncia por parte del presidente del Consejo». Sobre la reunión celebrada la pasada semana en Palacio, prefiere «guardar silencio». Preguntado por si la segunda renuncia de un presidente del Consejo en el transcurso de apenas seis años deja tocada a la institución, Manzano ha asegurado que «la salud del Consejo es la salud de las hermandades». «Si las hermandades tienen buena salud, el Consejo tendrá buena salud por encima de las personas que estén en el cargo. Cuando Adolfo Arenas dimitió, el Consejo siguió su labor».

Los estatutos del Consejo de Cofradías, aprobados en 2013, contemplan que en caso de vacante, ausencia o enfermedad del presidente, será el vicepresidente de la institución, en este caso Antonio Piñero, el que lo sustituya con todas sus obligaciones, atribuciones y derechos (artículo 42 de los estatutos).

Dos posibles opciones

Piñero tendrá la opción de agotar el mandato de dos años que aún resta a esta junta superior o podrá convocar nuevas elecciones. Esta segunda opción es la más probable, dado que el propio Piñero, siendo hermano mayor de Los Estudiantes, fue muy crítico con Carlos Bourrellier cuando éste asumió la presidencia tras la dimisión de Adolfo Arenas, llegando a reclamar públicamente la convocatoria de elecciones (artículo 56 de los estatutos).

En declaraciones a este periódico, Piñero no ha despejedado muchas dudas sobre su futuro. Considera «una pena» la situación que está viviendo la institución. Lo primero, dice, será esperar a que se confirme la renuncia y, luego tiene intención de «reunir a la junta superior para escuchar su parecer». Si finalmente se convocan elecciones, uno de los grandes halcones del Consejo de Cofradías, el actual tesorero Francisco Vélez, podría dar el paso adelante.

Casado y con tres hijos, Sainz de la Maza abandona a los 67 años el sillón de San Gregorio, adonde aterrizó con el reto de renovar la imagen de la institución y darle un aire nuevo al Consejo. El ex hermano mayor de la Macarena llegó con ganas de renovar mecanismos internos y de cambiar viejos moldes –hasta se ofreció a pagar de su propio bolsillo la remuneración que, a su juicio, merecería el cartelista de la Semana Santa– pero pronto se dio cuenta de que en el mundillo capillita todo, o casi todo, está inventado. Sufrió un duro revés cuando convocó un pleno extraordinario de Penitencia para tratar la modificación de la fecha del Viacrucis –algo que rechazaron los hermanos mayores– y ha promovido un proyecto de reforma de la Carrera Oficial que se desinfla cada día que pasa. En su haber hay que anotarle que una imagen de vísperas haya presidido por vez primera el Viacrucis.


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