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Motor

Casi un millón de conductores andaluces conduce sin ver bien

Unos 960.000 conductores de nuestra comunidad, según los datos obtenidos, tienen dificultades para ver bien a plena luz del día y la cifra asciende a casi 2.200.000 en condiciones de poca luminosidad

Mario Garcés mgarces83 /
18 jul 2019 / 08:53 h - Actualizado: 18 jul 2019 / 08:58 h.
  • El estudio ha sido llevado a cabo conjuntamente por la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) y Essilor.
    El estudio ha sido llevado a cabo conjuntamente por la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) y Essilor.

Pese a que no es obligatorio contar con un juego de gafas de recambio en el coche, sí lo es usar lentes correctoras, que pueden ser gafas o lentillas, si en el carnet de conducir indica que el titular lo necesita para circular. No obstante, a menudo por dejadez o bien porque el coste de renovarlas suele ser alto, no son pocas las personas que se ponen al volante sin tener totalmente claro el campo de visión. De hecho, los andaluces superamos estadísticamente en un 8 % la media nacional.

Según los datos publicados en el Anuario Estadístico de la Junta de Andalucía, en 2018 hubo 4.840.648 conductores censados en la comunidad. El último estudio «in vivo» Visión y Conducción, realizado a una muestra de más de 3.200 conductores de toda España y analizado por la Universitat de València, arroja que de esta cifra, al menos un 17 % (aproximadamente 960.000 conductores) tienen problemas de visión a plena luz del día.

Miopía e hipermetropía influyen en el tiempo de reacción

Estas anomalías tan comunes, que impiden que las imágenes se enfoquen correctamente sobre la retina, son las principales causantes de que algo menos de un 20 % de conductores tengan dificultades para ver las señales de tráfico y las marcas viales con nitidez. Otro efecto directo en el que influyen es en el cálculo de la distancia de seguridad y, por consiguiente, en el tiempo que se tarda en reaccionar, por ejemplo, ante un frenazo del coche que va delante.

La agudeza visual pobre aumenta la probabilidad de sufrir un accidente o provocar un atropello

Los momentos más propensos del día para sufrir deslumbramientos coinciden con el amanecer y el atardecer. En esta situación y también cuando las condiciones meteorológicas son adversas, según este estudio, hasta un 46 % de conductores andaluces (frente al 38 % de la media nacional) tienen especial dificultad para adaptarse y reaccionar con seguridad. La pérdida de agudeza visual propia de la edad, pero también agravada por enfermedades como el glaucoma o las cataratas, provocan una pérdida del campo visual periférico. Esto afecta a la percepción de lo que ocurre alrededor del punto de enfoque, que suele estar centrado en la carretera, por lo que se reduce la capacidad para reaccionar ante imprevistos que surjan a por los laterales, como un animal o un peatón que se cruza o un coche que invade el carril, por ejemplo.

La situación más desfavorable de visibilidad se produce en conducción nocturna con mal tiempo. Puede hacer perder hasta un 70 % de agudeza visual y provocar que la captación de profundidad (la capacidad para distinguir entre los puntos más cercanos y lejanos) sea hasta siete veces menor.

La campimetría (el estudio de la porción de espacio que es capaz de captar el ojo inmóvil en un momento dado) de los conductores se han prestado a realizar estas pruebas, arroja que un 11,4 % tiene dificultades para gestionar situaciones cotidianas del tráfico como cruces, adelantamientos o cambios de carril. Sufrir problemas de agudeza entre los 45º y los 100º de campo de visión tiene una influencia clara en los atropellos y los golpes laterales con objetos que aparecen en el retrovisor.

A 120 km/h, sufrir un deslumbramiento implica recorrer 170 metros sin ver correctamente

Cinco segundos es un tiempo de recuperación relativamente corto ante un deslumbramiento y es suficiente para recorrer 170 metros casi a ciegas. Algo común después de que otro coche que circula de frente lleve las luces largas, o a la salida de un túnel en un día soleado. Hasta un 44 % de conductores andaluces pueden necesitar más de 20 segundos para recuperar completamente la visión central después de ser deslumbrados.

Frente a estos datos, es de recibo responsabilizarse si se es consciente de que ha llegado la hora de una revisión de la vista y, tal vez, de renovar las gafas o las lentillas. A fin de cuentas, el coste de no hacerlo puede ser mucho mayor que el ahorro. En el estudio han participado las entidades Fesvial (Fundación para la Seguridad Vial ), INTRAS (Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial), Essilor y ha colaborado Cepsa.


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