sábado, 23 marzo 2019
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, última actualización

Bye, Bye, señora Díaz

14 mar 2019 / 10:36 h - Actualizado: 14 mar 2019 / 10:36 h.
  • Susana Díaz. / EFE-Archivo
    Susana Díaz. / EFE-Archivo

Susana Díaz perdió la gran batalla política de los últimos años el mismo día que creyó haberla ganado. Miró a su oponente y le dio por muerto; no se le ocurrió tomarle el pulso o saber qué harían con el cadáver. La arrogancia de Díaz era inmensa y, generalmente, quien sufre ese mal está ciego y se cree en posesión de la verdad.

Pedro Sánchez se levantó y, como primera muestra de su astucia política, ganó unas primarias a Díaz y al aparato político del PSOE en su totalidad. Aquello fue una hecatombe que la arrogancia de Díaz convirtió en un traspiés apenas sin importancia. Más tarde, la moción de censura que ganó Sánchez en el Congreso de los Diputados (junto a los independentistas, entre otros) dejó claro que el cadáver era otro aquel día que Sánchez fingió estar muerto (cuando le echaron de la secretaría general).

El último asalto llega en forma de listas electorales. Ferraz; es decir, Pedro Sánchez; va a pasar una última factura que estaba pendiente desde que Antonio Pradas lograra (como mano derecha de Susana Díaz) que el comité federal en el que dimitió Sánchez se convirtiera en un infierno.

Todo parece indicar que la imposición de Ferraz o de Pedro Sánchez (se puede decir de cualquier forma) está garantizada y que, por mucho voto de las bases que se quiera poner sobre la mesa, las listas serán configuradas para que Sánchez se sienta arropado y no en constante peligro.

Se acabó lo que se daba para Susana Díaz. Después de perder Andalucía, su importancia dentro del PSOE va diluyéndose poco a poco. Lo mejor que puede hacer es asumirlo y trabajar para salvar los pocos muebles que le quedan. Porque si el conflicto sigue vivo (y lo está) ni ella ni los suyos van a salir bien de esta. Un acuerdo sería lo mejor para ella, los suyos y el PSOE.

La astucia ha ganado la batalla, una vez más, a la arrogancia.


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