martes, 25 junio 2019
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Como el perro de Ulises...

María Graciani m_graciani /
17 feb 2019 / 06:54 h - Actualizado: 15 feb 2019 / 10:59 h.
  • Como el perro de Ulises...

No juzgues un libro por su portada, ¿te suena esta frase? probablemente la hayas oído alguna vez. Lo que viene a decir es que no te apresures en tus juicios de valor, reflexiona, conoce, interésate y luego ya tendrás tiempo para "juzgar". Es un buen consejo, es necesario desarrollar la habilidad de saber profundizar para enriquecer nuestro criterio y nuestra vida porque, al igual que una ostra puede ser un molúsco o una joya (si contiene perla, lo que requiere tiempo y bajar a unos 30 metros de profundidad), las personas también necesitamos ver más allá y practicar el arte de profundizar para descubrir nuestras propias perlas... No es fácil, pero resulta tremendamente gratificante cuando lo consigues; probablemente haya consenso en el tema de que las perlas (de sabiduría, humanas, emocionales, profesionales) son valiosas, todo el mundo dirá "¡pero si a mí me encantan las perlas, yo quiero!", ya, pero luego son los menos los que están dispuestos a "mojarse el culo" y profundizar para conseguirlas... Resultaría muy ingenuo creer que las perlas van a estar todas en la superficie, en fila, y van a ir flotando hasta a ti... No, así no "va la cosa" ¿quieres la perla? perfecto, iniciativa, paciencia y perspectiva para bucear por el océano de la vida.

El ejemplo de Argos

Me encanta la historia de Argos, el perro de Ulises. Cuando por fin, tras 20 largos años, Ulises regresa a Ítaca, lo hace con la apariencia de un mendigo y sus facciones modificadas por Atenea para que nadie lo reconozca y así poder coger por sorpresa a sus enemigos. Efectivamente, nadie lo reconoció... salvo Argos, su perro, que encontrándose viejo y enfermo, reconoció a Ulises, lo miró y movió con dificultad su cola para saludarlo. Para no ser descubierto, Ulises lo miró, echó una lágrima y pasó de largo... Pero Argos cumplió su propósito: volvió a ver a su querido amo y pudo morir en paz. Es una historia un poco triste pero con un potente mensaje: ¡hagamos como Argos! ¡aprendamos a mirar debajo de las capas de superficialidad y así descubriremos lo que verdaderamente nos importa! Es posible que hayas sentido lástima por Argos, pero él se fue feliz, cumplió su objetivo; hay gente que se va de este mundo sin haber profundizado ni haber mirado más allá de las apariencias ni una sola vez... ¡eso sí que es triste!

Como pocos...

Decía Maquiavelo que "todo el mundo ve lo que aparentas ser, pocos experimentan lo que realmente eres" sin duda, es mejor ser de los pocos (y ojalá, algún día, llegaran a ser muchos) porque no hay nada que pueda sustituir a la experiencia de profundizar. Si hoy Ulises volviese disfrazado nuevamente de mendigo, ¿cuál crees que sería el resultado? quiero pensar que alguien más estaría en el equipo de Argos, pero lo cierto es que nos cuesta profundizar ¿por qué? el 90% te dirá que es falta de tiempo pero la realidad es que hay falta de dirección, es decir, muchas veces no sabemos exactamente adónde queremos llegar, es como si en algún momento del recorrido olvidásemos porqué empezamos a caminar y adónde nos llevaban esos pasos porque permitimos que nuestra atención quede diluída en el mar de apariencias y distracciones diarias.

Mi pequeño consejo, haz como el perro de Ulises... Aprende a captar y a disfrutar los diferentes matices de cada experiencia y sabrás reconocer las perlas de la existencia donde otros sólo ven harapos.

María Graciani https://mariagraciani.wordpress.com/


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