jueves, 13 diciembre 2018
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, última actualización

Dura realidad

23 sep 2018 / 22:31 h - Actualizado: 23 sep 2018 / 22:32 h.

Los teóricos representantes del proletariado intentaron velar por los intereses de sus votantes, no querían vender armas para que no maten a parias de la tierra por esos mundos de Alá y el proletariado los desautorizó, primero están sus trabajos, que los parias de la tierra no están en pie sino cada uno en lo suyo. El partido de la O de Obrero y compañía han sido más papistas que el Papa y se han topado con la realidad, han olvidado que González se cargó el marxismo y Carrillo el leninismo. Lo peor del gobierno es que proyecta inseguridad, es un grupo inmaduro que está entre Pinto y Valdemoro, fiel reflejo de esa sociedad líquida donde domina un discurso que se une al de mercado y lo completa, solo predica humo y es un problema más, al problema de un sistema capitalista salvaje que no respeta la dignidad humana y se consuela con Venezuela e Irán –como si nuestro sistema no fuera una dictadura maquillada por voceros– se une el problema de que cuando se mira a ver dónde hallar un paliativo solo se encuentra bisoñez cultural y escasa formación para conducir un país en el terrible siglo XXI.

Es un pensamiento que todavía cree en el buen salvaje y en que la cultura capitalista le come el coco a la gente y la convierte en súbdita. ¿Acaso el proletariado que fabrica armamento no sabe para qué lo hace? Desarrollé un pequeño experimento en tiempos de ZP, cuando ya estaba el A400M en Sevilla. La gente iba en masa a las manifestaciones por la paz. «Señoras y señores les dije a mis alumnos, no es obligatorio, claro, pero, ¿pueden levantar la mano quienes hayan acudido a alguna manifestación contra la guerra en Irak?». Se alzaron bastantes manos. «Bien, entonces, supongamos que la empresa que va a ensamblar en Sevilla el A400M –un avión de transporte de tropas– les ofrece un trabajo en su gabinete de comunicación por 2.000 euros mensuales limpios, imagino que no lo aceptarían». Se hizo un silencio hasta que alguien dijo: «Es que no es lo mismo».

Cruda realidad por encima de nuestro ego, queremos la paz sin mojarnos las nalgas y sin que se acabe nuestra paz de tener para ser. El Aznar de la foto de las Azores en aquella conflagración de Irak comparece en Las Cortes ante Jóvenes Aunque Suficientemente Preparados (JASP) y los vapulea, claro, porque sabe que está ganando la guerra. Y los JASP reaccionan: impresentable Aznar, repugnante. ¿Pretendían que se declarara culpable de corrupción? Él es el vencedor por ahora, ¿no se han enterado? Pobre gente y pobre de todos nosotros.


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