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Pasa la vida

El follón que va a influir en la participación electoral el 26-M

19 may 2019 / 08:48 h - Actualizado: 18 may 2019 / 15:53 h.
  • El follón que va a influir en la participación electoral el 26-M

Es una imagen que va a dar la vuelta al mundo. Y retornará al ruedo ibérico cargada de equívocos sobre su verdadera razón de ser. Deparará situaciones tan insólitas que a nadie dejará indiferente. Es un tema del que en España se hablará acaloradamente en cualquier hogar, centro de trabajo, barra de bar o plaza mayor. Porque es muy fácil sacarlo a colación o entrar al trapo, aun sin ser una persona versada en derechos políticos y garantías procesales. La que se avecina. El factor más influyente, durante la última semana de campaña, en la toma de decisión de millones de españoles para ir o no a votar el próximo domingo 26, para cambiar o no a última hora su intención de voto, y para determinar si eligen o no apoyar a los candidatos del mismo partido en la urna municipal, en la autonómica y en la europea. Va a eclipsar total o parcialmente los argumentarios sobre los balances de gestión y promesas de proyectos en ciudades y pueblos. Imposible competir con el laberinto de pasiones a cuenta de la llegada, presencia y salida, el lunes 20 y el martes 21, en el Congreso de los Diputados y en el Senado, durante los trámites de conformación de ambas Cámaras para arrancar la legislatura, de los dirigentes secesionistas catalanes que están encarcelados en prisión preventiva y en juicio ante el Tribunal Supremo bajo la acusación de haber sido miembros de un Gobierno autonómico que usó las instituciones y sus presupuestos para rebelarse contra el orden constitucional y la soberanía nacional.

Si un medio de comunicación tan prestigioso como la BBC británica, a estas alturas de la Sociedad del Conocimiento, aún comete un dislate tan lamentable como definir a Josu Ternera como “líder de los rebeldes vascos de ETA”, cuando difunde por el servicio mundial de noticias la detención en Francia del sanguinario terrorista, prepárese para ponerse a resguardo de la oleada de imprecisiones, errores, prejuicios y manipulaciones que se van a decir dentro y fuera de España por parte de desinformados o maniqueos políticos, periodistas, intelectuales, universitarios y blogueros describiendo a Oriol Junqueras y los otros cuatro políticos cuando las fuerzas policiales les lleven a recoger sus actas de diputado o senador, estén en las Cámaras a la vez que Sánchez, Casado, Rivera, Iglesias, Abascal, Batet, Arrimadas, Montero, Jiménez Becerril, etc., y a la mayor brevedad posible los metan de nuevo en el furgón para que retornen a la cárcel de Soto del Real por decisión del mismo Tribunal Supremo que les ha autorizado a rubricar su condición de parlamentarios electos. Ya verá cómo alguien pide para ellos el Nobel de la Paz alegando que lo merecen tanto o más que Nelson Mandela.

En las próximas clasificaciones de calidad democrática, España debe recibir mejor puntuación porque es capaz de garantizar, durante los periodos de instrucción y juicio, la plenitud de los derechos políticos de cualquier persona para ser incluido en una lista electoral y para acreditarse como parlamentario. Mientras no haya veredicto de culpabilidad, se antepone la presunción de inocencia a la gravedad de las acusaciones. Incluso para quienes formaban parte de un gobierno y se jactaron de urdir y ejecutar durante años un plan con el fin de utilizar lo que es de todos solo para lo que les interesa a ellos y sus correligionarios, perjudicando a la mayoría de los catalanes. Pero es muy fácil hilar un rosario de apriorismos con las imágenes de candidatos entre rejas, que llegan custodiados a las Cortes, y de ellas salen para volver al calabozo. Y la mayoría de los seres humanos tienden a pensar que lo veraz es lo que parece más fácil de comprender. En este caso, creer que son víctimas de una represión a las libertades. Cuando en realidad ellos ejercían el poder teniendo mando sobre 17.000 policías autonómicos y 390.000 funcionarios.

Lo van a tener muy complicado los/las aspirantes a ser alcaldes y concejales, o a ser presidentes y diputados regionales, para que durante las últimas jornadas de campaña se preste atención a sus acciones y a sus palabras. Los secesionistas catalanes van a sublimar al máximo su victimismo, que además les sirve para luchar internamente por su hegemonía, entre los fugados (Puigdemont) y los presos (Junqueras). Y las cúpulas nacionales de los partidos políticos se van a enredar sobremanera en la utilización del 'problema catalán'. De Iceta ya se habla diez mil veces más que de la falta de trenes dignos en Extremadura. Trabajo no les faltará a los expertos en encuestas para analizar después del 26-M cuántos millones de personas han participado o se han abstenido a lo largo y ancho de España teniendo en mente el rosario de episodios inusuales que depara el excepcional protagonismo de esta crisis sobre las demás crisis (pobreza cronificada, involución en Europa para desintegrar la Unión, cambio climático...).


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