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El tiempo de los enamorados

Con el Miércoles de Ceniza se inicia la época de máxima expresión cofrade

15 feb 2018 / 12:31 h - Actualizado: 15 feb 2018 / 12:33 h.
  • El tiempo de los enamorados

Cuarenta sonrisas por esbozar, cuarenta maneras de suspirar. El cielo está listo, su azul fue ceniza y ahora es perfecto, porque la espera se ha acortado y el tiempo se torna más dulce si cabe. Estos días van llegando cargados de significado. Estas horas ya están llenas de un ambiente envolvente parecido al suave incienso que provoca un cosquilleo al recordar. Y se vuelve más intenso.

Nace una nueva Cuaresma y Sevilla se pone guapa, como las dolorosas hebreas. Se respira en las calles el sueño que no abandona al sevillano, casi hecho realidad. Como cada año. Los naranjos quieren romper en azahar. Todo lo que añoramos pronto nos hará callar y de nada servirán las palabras que escribimos. Dentro de ya menos de cuarenta soles, sólo hablará Sevilla.

Señal de que vienen los tiempos románticos, serán los aromas a cirio e incienso, a flores y madera, a lágrimas y abrazos entre hermanos. De manos que se agarran fuerte. Del amor de todo un barrio. Rosas rojas para el Cautivo ante Pilato que anunciará la fe más sevillana y lo demuestra caminando entre los rincones más hermosos de la ciudad que pisamos. Y en la Santa Iglesia Catedral, hará testigos a sus hermanos de lo grande que es creer con el corazón en la mano.

En el hermoso camino de la Cuaresma, será Sevilla la poesía y el poeta, el cristiano. Reescribiendo la historia con la pluma del recuerdo sin olvidar que el futuro es producto del pasado. Lecciones de vida dará el Señor en sus estampas más solemnes, y la tristeza de María quedará compartida en cada beso a su mano.

La luz tenue de los templos de la ciudad más hermosa, acariciará el terciopelo, el encaje, los bordados. No habrá tarde sin torrijas, ni habrá falta a los ensayos. No habrá noche sin el frío que se cuela en las rendijas del abrazo costalero a la madera de los pasos. No habrá golpe de tambor que no suene a la pasión de quien se prepara sin descanso para tocarle a Dios, ese día deseado por el que todo merece la pena.

Rezando vive Sevilla su cuenta atrás para la gloria. Ahora, el corazón late más fuerte. Aquí, donde los sueños son la parte consciente de la vida, bienvenido es este tiempo que redescubre el privilegio de saberse sevillano.


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