lunes, 26 agosto 2019
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¡Es de DÍA!

Cuando abro los ojos y veo que es de DÍA, la primera cosa que me viene a la mente es la palabra «oportunidad», cuando amanece tenemos la oportunidad de empezar de nuevo, desde cero

María Graciani m_graciani /
27 ene 2018 / 22:52 h - Actualizado: 27 ene 2018 / 22:52 h.
  • ¡Es de DÍA!

Amanece, los primeros rayos de sol ya rozan tu cara anunciándote que llega un nuevo DÍA... ¿Te levantas? No, primero piensas durante unos minutos en lo que vas a hacer... Haces bien, pues no hay mejor manera de empezar la jornada que Despertando haciendo un Inventario de Actitudes. Y es que cuando abro los ojos y veo que es de DÍA, la primera cosa que me viene a la mente es la palabra «oportunidad», cuando amanece tenemos la oportunidad de empezar de nuevo, desde cero; no se puede borrar el pasado pero si puedes escribir una nueva línea del presente con la tinta de tu DÍA, porque Despertar haciendo un Inventario de Actitudes es sencillamente magnífico, te hace re-flexionar –en el sentido literal de la palabra–, porque cuando amanece te das cuenta de que eres flexible de nuevo (re-flexionar), la vida fue dura contigo ayer pero hoy te brinda un nuevo intento... o tal vez el duro fuiste tú, pero al re-flexionar en tu cama de buena mañana te vuelves más dúctil, ¿magia? Para nada, te lo debes a ti mismo, al haber Despertado haciendo un Inventario de Actitudes.

Un inventario es una descripción minuciosa de los bienes que constituyen el patrimonio de una empresa, pues cuando Despiertas haciendo un Inventario de Actitudes estás haciendo una lista pormenorizada de tus bienes más valiosos: tus Actitudes constituyen tu auténtico patrimonio, pues somos recordados por cómo hacemos sentir a los demás y por el valor que seamos capaces de aportar a sus vidas. El mejor momento para hacer este inventario actitudinal es nada más amanecer, estando aún en la cama y si es lunes, ¡aún mejor! de este modo tendrás claro con qué actitudes cuentas en tu almacén mental y emocional para satisfacer tu semana. Re-flexiona, vuelve flexible tu mente y tu corazón para tomar en consideración si tienes en tu almacén las actitudes que vas a necesitar, en cómo puedes aprovechar las que ya tenías almacenadas (si están ahí, es porque tú las pediste), si quizás tienes que descambiar alguna porque se ha quedado obsoleta y si ves que te falta alguna, si ves que necesitas alguna actitud nueva, ¡no te apures! Estás a tiempo de hacer un pedido porque, casualmente, conoces al proveedor: eres tú.

EL SELECCIONADOR DE ACTITUDES

El saxofonista estadounidense Scott Hamilton afirma que «la única discapacidad en la vida es una mala actitud», de ahí la importancia de poner atención en la confección de un buen inventario de actitudes, así te harás la semana, el mes, el año y la vida más sencilla y agradable, amén de conseguir objetivos notables. Tomar como hábito la realización del inventario actitudinal nutrirá tu capacitación humana y te transformará en un genuino seleccionador de actitudes. Si crees que Julen Lopetegui, seleccionador Nacional de Fútbol, tiene una importante responsabilidad a la hora de elegir a los jugadores de La Roja; la trascendencia de tus decisiones como seleccionador personal de actitudes, ¡llega hasta a las nubes! Aunque la misma altura alcanzará tu satisfacción, tu realización y tu FAMA (los FAns de tu MArca), si demuestras que tu equipo de actitudes, efectivamente, gana. Y para ganar hay que establecer un criterio seleccionador para asegurarte de que la actitud elegida es la mejor; sabiendo que la actitud es una Disposición del Ánimo –DA–, el criterio seleccionador de actitudes es escoger la que te DA más en ese día de tu vida, es decir, la que te aporta más valor y te ayuda al cumplimiento de tu objetivo diario; el criterio seleccionador de actitudes se basa pues en el grado de generosidad, utilidad y en lo constructiva que sea la actitud para tus objetivos actuales así como para el tipo de persona que deseas ser en general. Hay actitudes que puedes desterrar directamente de tu inventario, como por ejemplo: la actitud vengativa, la actitud celosa, la actitud violenta, la envidiosa, la mezquina, la manipuladora, la prepotente... pues este conjunto de actitudes tienen en común que son Disposiciones de Ánimo que no te DAn nada bueno, son egoístas, inútiles y nada edificantes así que, como buen seleccionador de actitudes, destiérrales directamente de tu once habitual.

Por otra parte, hay actitudes que, aunque en principio no parecen muy prometedoras, enseñan ciertas lecciones y, si bien es cierto que no es bueno mantenerlas durante mucho tiempo en tu inventario de actitudes, te pueden ayudar a conocerte y mejorarte en cierta medida, pero ¡ojo! Repito, siempre y cuando no te instales mucho en ellas, como por ejemplo: la tristeza (te puede llevar a la introspección personal) o el dolor (te ayuda a conectar con tu propia vulnerabilidad, te mantiene alerta de los peligros y te aporta fortaleza).

EL 11 TITULAR

Hay actitudes que sería buena idea que formaran habitualmente parte de tu 11 titular. Tus jugadores más prometedores son:

–Integridad: La actitud íntegra es tu jugador Nº1, siempre, siempre debe de estar en el campo, pues su ausencia supondría que el partido estuviese perdido de antemano. Una persona de valores es una persona completa, personal y profesionalmente, sinónimo de victoria (sea cual sea el marcador al final del partido). La integridad es la actitud de las actitudes, tu seguro emocional.

–Confianza: Una actitud generadora de confianza es la semilla de las relaciones, personales y profesionales, más duraderas y productivas. La actitud de seguridad en uno mismo genera credibilidad, y la buena reputación resulta ser un acelerador de tu progreso humano y empresarial.

–Logro: La actitud de superación es la que nos lleva a sacar a relucir tu mejor versión y te ayuda a desarrollar nuevas capacidades y habilidades que ni siquiera sabías que tenías. El espíritu de logro es el mejor entrenador para el éxito.

–Pasión: El transmitir y el generar pasión es sinónimo de vital satisfacción. La persona apasionada y apasionante no sólo logra salir hacia adelante sino ser brillante. Como decía Séneca: «La persona sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella». La pasión por lo que haces y por la persona que eres hará que, valor, generes.

–Agradecimiento: La actitud agradecida es portadora de vida a todos los niveles. Es necesario ser consciente del favor que se nos aporta y obrar en consecuencia, el agradecimiento habla sobre tu capacidad de valorar y sobre tu sentido de la justicia. Si quieres ser valorado, valora.

–Motivación: La actitud motivada se traduce en energía, dinamismo, ganas de hacer, espíritu de crecer... La motivación es la gasolina humana, es importante que pares a repostar.

–Libertad: La actitud libre habla de tu autonomía personal, de tu capacidad de decidir y consecuentemente, de tu responsabilidad. La libertad también fomenta tu autenticidad pues te permite llevar a la práctica el ser tú mismo.

–Creatividad: La actitud creativa es sinónimo de ingenio e imaginación. Si quieres que tus buenas ideas entren en acción y cobren vida, apuesta por ser una persona creativa ¡harás tu vida más atractiva! Lo novedoso, lo creativo suele llamar la atención, de este modo te distinguirás siempre de la nube de puntos.

–Admiración: La actitud de admirar denota que sabes reconocer lo bueno, que tomas ejemplo y que estás abierto al aprendizaje, todo ello necesario para crecer en todos los sentidos. Quien de nada se admira, parece que no respira...

–Empatía: La actitud empática nos ayuda a ponernos en la piel de la otra persona, generando comprensión y consecuentemente, dando lugar a acciones que beneficien a ambas partes.

–Curiosidad: La actitud curiosa es el exprimidor que saca el jugo «experiencia» de todas las cosas. Esta singular vitamina «E» (Experiencia) es imprescindible para alcanzar la excelencia.

–Compromiso: El saber comprometerse con los propios y ajenos proyectos es señal de un comportamiento recto, constante, coherente... Todo un referente humano y profesional, pues quien, por costumbre, no acaba lo que empieza... carece de cabeza y de nobleza.

Por cierto, ¿te has dado cuenta? ¡Es de DÍA!


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