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Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana: un reto para el siglo XXI

Las bases teóricas de la urbe sostenible están definidas y las ciudades desean ser espacios donde la calidad de vida, el encuentro con la naturaleza y la convivencia sean una realidad

19 jun 2016 / 08:05 h - Actualizado: 19 jun 2016 / 10:01 h.
  • Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana: un reto para el siglo XXI

Andalucía ha mostrado un camino normativo claro en materia de medio ambiente con ideas y acciones encaminadas a preservar una naturaleza de gran valor, en equilibrio con un desarrollo que desea ser sostenible ante un medio cambiante y con incertidumbres como las que genera el cambio climático. Las bases teóricas del camino están definidas y nuestras ciudades andaluzas desean ser espacios donde la calidad de vida, la salud, el encuentro con la naturaleza y la convivencia sean una realidad en un medio sin desigualdades. Este es el reto para el siglo XXI, y la Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana, elaborada por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, constituye una herramienta esencial, en continuo crecimiento conceptual y en permanente adaptación a nuevas situaciones y demandas.

En las ciudades y pueblos de Andalucía vive el 85 por ciento de la población de nuestra comunidad. Por ello, la nueva Dirección General de Urbanismo tiene por delante un importante reto estableciendo las bases para hacer de las ciudades y pueblos de Andalucía un lugar donde los ciudadanos encuentren una vida plena, un lugar de encuentro, un hábitat saludable donde todos vivan y convivan. El Estatuto de Autonomía de Andalucía incorpora el concepto de sostenibilidad como un valor esencial. Nuestra comunidad autónoma sigue teniendo un importante desarrollo urbano –desarrollo mejor que crecimiento–, un desarrollo que debe ser sostenible.

El siglo XXI se anuncia con eventos nuevos, como el cambio climático. El reto actual es conseguir que las ciudades no sólo contribuyan a la mitigación de dicho cambio global, por ejemplo con la puesta en valor de su vegetación como sumidero de dióxido de carbono, sino también que las ciudades estén preparadas para los cambios que vienen, véase el incremento de la temperatura. Las ciudades y pueblos de Andalucía necesitan tener un plan estratégico ante el cambio climático.

La Estrategia Andaluza de Sostenibilidad, que comenzó su andadura en el año 2011, constituye hoy una herramienta esencial para el desarrollo sostenible de Andalucía, que debe ser revisada y adaptada a los nuevos retos y escenarios. Los criterios operativos de la misma son, en el marco de un planteamiento de sostenibilidad y emulando los sistemas naturales, los siguientes: criterio de irreversibilidad cero, es decir, reducir a cero las acciones negativas irreversibles y las intervenciones de daño acumulativo; criterio de aprovechamiento sostenible, es decir, las tasas de uso de los recursos renovables no pueden ser superiores a las tasas de regeneración de dichos recursos; criterio de emisión sostenible, es decir, las emisiones de desechos no pueden ser superiores a la capacidad de asimilación de los mismos por el medio natural; criterio de eficiencia tecnológica, es decir, favorecer tecnologías que incrementen la productividad de los recursos frente a la extracción de los mismos, estableciendo culturas ecocéntricas frente a culturas tecnocéntricas; criterio de precaución, es decir, el desarrollo de una alta capacidad de anticipación a los riesgos y establecimiento de cautelas ante cualquier acción sobre el medio, muy especialmente si dañan al ser humano; criterio de prevención, es decir, evitar repercusiones negativas de la acción humana sobre el medio ambiente y las personas.

En relación con la cultura generada acerca del medio ambiente en Andalucía, hoy los planteamientos urbanísticos son muy diferentes. Por ejemplo, en una zona de gran densidad urbanística, como las costas de Málaga y Cádiz, actualmente se plantean nuevos desarrollos no sólo compatibles con el medio natural, sino que constituyen piezas relevantes para el mantenimiento de biodiversidad y el paisaje. Donde antes se planteaban exclusivamente campos de golf, hoy se plantean restauraciones naturales compatibles con el urbanismo, la utilización lúdica del espacio y el uso humano.

Nuestras ciudades deben ser, como ya hemos dicho, lugares para la convivencia y la calidad de vida. Todavía en las ciudades andaluzas hay diferencias muy notables entre barrios. Esta es una cuestión pendiente y se debe afrontar una política de igualdad entre la calidad de vida de los ciudadanos. La desaparición de las desigualdades entre barrios es hoy un reto que no admite demora, especialmente ante un escenario de cambio climático que acentuará las diferencias, y con ello la inequidad urbana. Movilidad y accesibilidad son cuestiones importantes en nuestras ciudades. Movilidad y salud están relacionadas, y también movilidad y cambio climático. En Andalucía, el 60 por ciento de la contribución al cambio climático es por los gases de efecto invernadero generados por la movilidad. Una ciudad debe ser plenamente accesible, para los discapacitados permanentes y para los transitorios, ya que todos tenemos una probabilidad de 0,25 de ser alguna vez discapacitados. La movilidad en las ciudades deber ser un factor decisivo para la calidad de vida, la cohesión social y el progreso, para ello la ciudad debe fomentar la proximidad frente al alejamiento.

El verde urbano es esencial para la vida en la ciudad. La vegetación urbana fomenta la biofilia, es decir, el encuentro saludable físico y psíquico con la naturaleza. Debemos saber cuidar el verde urbano evitando el maltrato que supone la poda salvaje o injustificada, típica de nuestras ciudades, y el desconocimiento de que los árboles necesitan suelo de calidad para desarrollarse. Una parte del tiempo en nuestras ciudades lo pasamos en interiores, quizás un 85 por ciento de nuestra vida. Por ello la calidad del espacio interior es importante. Debemos cuidar esto a inicios del siglo XXI y plantear sistemas de autoprotección a la ciudadanía ante el avance tecnológico que tenemos, donde la transformación artificial del hábitat es una realidad. No nos conviene el alejamiento de lo natural y sí nos interesa la presencia de la naturaleza.

Tenemos un gran reto por delante tras lo mucho hecho en Andalucía por el medio ambiente y la sostenibilidad, y la Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana constituye un elemento para la acción esencial en manos de la nueva Dirección General de Urbanismo de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que resulta imprescindible hoy para el desarrollo de nuestras ciudades.


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