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La devoción está en los barrios

13 ene 2018 / 18:42 h - Actualizado: 13 ene 2018 / 23:34 h.

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Salimos al encuentro de los demás para llevarles Fe y el fuego de la Caridad, o nos quedamos encerrados para calentarnos ante nuestra chimenea?», decía el Papa Francisco recientemente. Eso es lo que hará el Señor del Gran Poder en 2020. Año en el que se cumplen 400 años de su hechura y que mejor manera de conmemorarlo que acercándolo donde más falta hace, a quienes más lo necesitan. Eso solo lo puede hacer Él, porque la devoción al Gran Poder es historia en la ciudad.

El Señor visitará a los más pobres. Las zonas más deprimidas, desde las que cada viernes parten muchos devotos para ir a la basílica de San Lorenzo en busca de más Fe, Esperanza, Salud... Son fieles a Él. La devoción también existe en la periferia de la ciudad. Son muchas las hermandades que hay en los barrios, algunas en barriadas desvaforecidas, donde, por cierto, realizan una gran labor social. Al igual que son muchos los hermanos que vienen de estación de penitencia a la Catedral desde esos barrios, bien porque son hermanos de las hermandades de su barrio, o bien porque son hermanos de otras hermandades. Son muchas las barriadas que hay en la periferia de la ciudad. Son muchos los fieles al Señor que hay en los barrios. Coincido con lo que ayer se decía en este periódico de que la visita del Señor en 2020 a estos barrios ha servido para zamarrear muchas conciencias. Las hermandades y cofradías son devoción no afición.

Un gran gesto de la hermandad del Gran Poder el de acercar al Señor. Llevar la Fe a los barrios, donde hay muchas personas mayores, devotas, y que, por diversos motivos –salud, económicos o, simplemente, por no poder ir solos– no pueden acercarse a ver al Señor como quisieran. Y, gracias al gesto de la hermandad podrán rezarle en sus parroquias. No olvidemos que Sevilla tiene siete de los 15 barrios más pobres de España. «Es preciso salir al encuentro de los pobres para generar Fe y encender la Esperanza», dice también el Papa. Al encuentro de ellos irá el Señor a hacer misión visitando algunos de estos barrios. Se acercará a los devotos de las barriadas porque no olvidemos que el Gran Poder es de los devotos. Porque no olvidemos lo que significa para muchos sevillanos y forasteros el Gran Poder: El Señor de Sevilla. Él es Dios. Solo hay que acercarse a la basílica un viernes. ¿A cuántos de nosotros no nos llevaban de pequeño los viernes a ver al Señor? ¿Cuántos de nosotros no hemos seguido con esa tradición?

Esos barrios de la periferia que también son Sevilla. Barrios en los que, quizá, haya más devoción y devotos que en otras zonas más céntricas. Barrios que sentirán el calor del Señor, que acude al encuentro de los más necesitados. «La Iglesia está viva de verdad si es misionera y sale al encuentro del prójimo».


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