domingo, 21 abril 2019
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Los otros somos chusma

17 abr 2019 / 07:49 h - Actualizado: 17 abr 2019 / 09:25 h.
  • Cayetana Álvarez de Toledo. / EFE
    Cayetana Álvarez de Toledo. / EFE

Cayetana Álvarez de Toledo resulta fascinante como política. ¡Intenta conseguir simpatías siendo maleducada, extremista, insultona y desagradable! Nunca antes alguien había intentado algo parecido. El espectáculo que ha dado en el debate televisivo, en el que la hemos visto junto a otros candidatos, ha sido asombroso.

Por ejemplo, ha intentado ridiculizar el consentimiento femenino en las relaciones sexuales. Pero sin limitarse a decir cosas que deberían avergonzarla como mujer; no, la cosa estaba revestida de una especie de clasismo odioso (que esta señora insulte a otros llamándoles pijos es uno de los peores chistes escuchados en política desde que murió Franco), la cosa estaba cubierta por una actitud arrogante, de un tono con el que quería recordar a los demás que somos chusma.

Pablo Casado se está equivocando gravemente desde que llegó a la presidencia del Partido Popular. Y una de las equivocaciones ha sido cargarse a políticos valiosos para colocar en su lugar a otros que, en algunos casos, apestan a intolerancia, a rancio, a clasismo.

Ayer se ha vuelto a constatar algo que comenzó a ser muy evidente desde el principio de la pre campaña: el PP ataca al PSOE y nadie tiene claro qué proponen. Cayetana Álvarez de Toledo atacó a la ministra Montero con fuerza, con decisión; pero olvidó que los votantes necesitamos conocer las soluciones que propone su partido. El encontronazo con el adversario, el ataque sin cuartel o la altanería no interesa a nadie.

Si Pablo Casado quería acercar su postura a la de Vox, ya lo ha conseguido definitivamente. Y eso supone un movimiento suicida que le puede costar, además de cosechar los peores resultados del PP en unas elecciones generales, la presidencia de su partido.


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